Archivos de la categoría ‘MARTYN LLOYD JONES’


“Hay una grave inconsecuencia en el argumento de aquellos que fácilmente cuestionan el carácter de Dios y Su poder. Hay muchos que dicen: Si Dios es Dios, si tiene poder, y si es misericordioso y bondadoso, ¿por qué no destruyó a un hombre como Hitler al principio de su régimen? ¿Por qué no lo hizo desaparecer a él y a todo su ejército y así evitar sufrimientos? ¿Por qué no intervenir antes? ¿Por qué no se hizo sentir? Este es el argumento que presentan y sin embargo, generalmente estas mismas  personas  son  las  que  pretenden  defender  lo  que  ellos  llaman  el  libre  albedrío.  Si comenzamos  a  predicarles  sobre  la  doctrina  de  la  gracia,  y  mencionamos  términos  como “predestinación” y “elección”, son los primeros en decir: “yo tengo libre albedrío, tengo derecho a hacer lo que quiero con mi vida”. Sin embargo, estas personas son las que dicen que Dios debería ejercer su poder y su fuerza sobre otras personas. No podemos tener ambas cosas. Si queremos que Dios se enoje en ciertas cosas, tiene que hacerlo en todas las cosas, no sólo en las que nosotros elegimos. Hay una total inconsecuencia en el argumento. Cuando estas personas piensan en otros, esperan que Dios los controle, pero cuando piensan en sí mismos dicen: “está mal que Dios me controle”. “Soy una persona libre; es imprescindible que tenga libertad de hacer lo que se me antoja; soy libre, y tengo que tener libertad”. Sí; exigen libertad para sí mismos, ¡pero para los otros, no!”

Fragmento tomado del libro Fe a prueba de Martyn Lloyd Jones

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Nuestro Señor lo afirmó una vez y para siempre en el Sermón del Monte: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. ¿Vemos lo que está diciendo? Nos dice: Mira el camino ancho, ve cuan maravilloso parece. Puedes ir con la multitud y hacer lo que hacen los demás; todos ríen y hacen bromas. La puerta y el camino son anchos y espaciosos. Todo parece maravilloso allí y este otro camino parece ser tan miserable: “angosta es la puerta”. Un paso a la vez, una decisión personal, luchando con uno mismo, tomando la cruz. “Estrecha es la puerta, y angosto el camino”. Y es porque miran sólo el comienzo que muchos están en el camino ancho. ¿Qué es lo que les sucede? No miran el fin. “Ancha es la puerta, y espacioso el camino, que lleva a la perdición”. “Estrecha es la puerta, y angosto el camino”, pero —y éste es el fin— “lleva a la vida”. El fin de uno es destrucción, el del otro, vida. El problema en esta vida es que las personas  miran  sólo  el  comienzo.  Al  parecer  sus  vidas  son  lo  que  nosotros  llamamos  “de película”. Llaman la atención constantemente, y los que la viven dan la apariencia de pasarlo maravillosamente bien. ¡Ah de los jóvenes que han sido criados pensando que la vida es así, y que vivir de este modo es la suprema felicidad! Miremos el fin de ellos. Miremos cómo entran y salen  de  los  juicios  de  divorcio,  convirtiendo  el  matrimonio  en  una  aceptada  prostitución, indignos de tener hijos a causa de sus egoísmos y porque no saben educarlos. Las personas son atraídas por las apariencias. Miran sólo la superficie; miran sólo el comienzo. No miran el fin de este tipo de vida; no piensan, en ningún instante, en el resultado final. De todos modos, es cierto hoy en día, como lo fue siempre, y la Biblia lo dice constantemente, que el fin de estas cosas es “destrucción”.


Video visto en Defesa do evanghelo


“Las Escrituras otorgan una categoría muy destacada a la oración. Según la Escritura la oración es un elemento importante y esencial de la vida piadosa. Ciertamente, las Escrituras nos enseñan activamente a orar, tanto preceptivamente como por el ejemplo. Se nos exhorta a orar; Nuestro Señor mismo exhortó a las personas a hacerlo. Dijo que los hombres deberían orar siempre y no desmayar. Enseñó a sus discípulos a orar y los instó a no desfallecer.

John Wesley solía decir que tenía una opinión muy pobre de un cristiano que dedicara menos de cuatro horas a la oración al día, y eso no es más que la afirmación típica de los más destacados hombres de Dios en la Iglesia a lo largo de los siglos.

Para el hombre de Dios, la oración es algo natural y casi instintivo; la oración expresa la relación entre el Hijo y el Padre. Ahora bien, creo que ese es un argumento de gran importancia. Muéstrame a alguien que no ore mucho y te diré cuál es su verdadero problema. Es que no conoce a Dios, no conoce a Dios como su Padre; ese es el problema. El problema no es que no sea una persona moral, o una buena persona. Puede que tenga una moralidad muy elevada, hasta puede que sea muy fiel en la obra cristiana en la iglesia, puede que esté dispuesto a hacer todo lo que se le pida, pero si no ora, te digo que la esencia del problema de ese hombre es que no conoce a Dios como su Padre. Porque quienes mejor conocen a Dios son los que más le hablan de todos.

Nada produce más deleite al santo que conocer a Dios como su Padre. Le gusta mantener el contacto y la comunión, reafirmar su corazón ante Dios y en su presencia. El santo se encuentra en este mundo difícil, nos llegan tentaciones desde el exterior y todo el mundo está en contra de nosotros, y el santo es puesto a prueba; en ocasiones casi desespera. No acude pues a Dios de inmediato para pedir esto o aquello (la oración no son sólo peticiones), sino para asegurarse de que todo va bien, que mantiene su relación intacta, para reafirmar su corazón y saber que todo anda bien.”

Fragmento tomado del libro “Vida en el Espíritu” de Martyn Lloyd Jones


20 Diciembre 1899 – 1 Marzo 1981

Nació el 20 de diciembre en Cardiff(Gales, Reino Unido). La familia se mudó a Llangeithon (Cardiganshire), escena del predicador de avivamientos Daniel Rowland (1711-90), que dio origen al movimiento calvinista metodista de Gales.La mayor parte de su vida la pasó en Inglaterra. En Londres estudió la la carrera de medicina, consiguiendo un brillante doctorado (1921).

En 1935 comenzó su relación con la Inter Varsity Fellowship (IVF).A partir de 1939, como presidente de la IV jugó un papel importante en la creación de la Fraternidad Internacional de Estudiantes Evangélicos(IFES). Contribuyó también en la creación de la Biblioteca Evangélica de Londres, donde se reúne la mejor colección de literatura puritana del mundo; el London Bible College, cuyo primer director fue E.F. Kevan (v.); el Movimiento Evangélico de Gales, que continúa la tradición del antiguo calvinismo metodista de Roland y Whitefield (1714 70); y el Seminario Teológico de Londres, y El Estandarte de la Verdad, editorial dedicada por completo a rescatar la literatura puritana y reformada, puesta en olvido por entonces, a cuyo cargo estaba I.H. Murray(v.).

Aunque nunca tuvo una formación teológica de academia o seminario, ha sido uno de los grandes pensadores y teólogos del siglo XX. Fue un gran lector de literatura reformada, puritana y moderna, con especial interés por la historia y la biografía. Agudo y penetrante como un bisturí contribuyó al renacimiento del calvinismo evangélico en todo el mundo. “No sólo conocía a los puritanos mejor que nadie, así como los clásicos del avivamiento del siglo XVIII, sino que además estaba muy documentado en la historia secular, la poesía, la política y la filosofía” (C.Catherwood).

Enseñó a los estudiantes cristianos a pensar y hacer uso riguroso de la mente. Oliver Barclay dice que les enseñó a valorar y amar la doctrina, haciéndola materia poderosa y viva. Profundizó en las interioridades del alma como un maestro de la espiritualidad, su obra sobre la depresión espiritual ha pasado a la lista de los clásicos.

En 1968 dejó su ministerio de predicación, debido a una grave enfermedad. Desde entonces comenzó un ministerio literario consistente en la edición de sus sermones expositivos, en especial Romanos y Efesios. Siempre buscó restaurar la verdadera naturaleza de la predicación cristiana, consistente en exposición de la Escritura, y dependiente de la iluminación del Espíritu, sobre lo cual pronunció unas importantes conferencias en el Seminario Teológico Westminster de Filadelfia (EE.UU.). Supo ver que la incredulidad humana es más una cuestión moral que intelectual, por cuanto la salvación, como el pecado, afecta a la persona entera. Defensor del calvinismo ortodoxo respecto a la salvación o doctrinas de la gracia, fue a la vez un gran evangelista y entusiasta de los avivamientos, que por todos los medios trató de esclarecer y promocionar.

Predicador extraordinario y directo fue descrito por E.Brunner como “el más grande del cristianismo de hoy”. Otros le han calificado de profeta del siglo XX, en su vigoroso llamamiento al testimonio evangélico unido.

Biografía tomada de: http://www.verdadypalabra.com/2009/10/david-martyn-lloyd-jonesbreve-biografia.html

Conozca más de Lloyd Jones en los siguientes enlaces:

http://lospredicadoresylapredicacion.blogspot.com/

http://buscadoresdedios.es/category/autores/lloyd-jones-martyn-autores/

http://www.editorialperegrino.com/portal/lang__es-ES/rowid__250873,28348/dTabID__1/tabid__11874/default.aspx


orar no es fácil“En ocasiones pensamos que la oración es algo sencillo, pero no es así. Los grandes santos de todas las épocas afirman unánimemente que aprender a orar es una de las cosas más difíciles. Si algún cristiano se ha sentido descorazonado porque le ha costado trabajo orar, no debe desanimarse puesto que se trata de una experiencia habitual entre los santos. Las personas que me preocupan son las que no experimentan dificultad alguna para orar; sin duda hay algo erróneo en ellas. La oración es el logro más elevado de un santo. No significa simplemente “hacer una oración” (que expresión más horrible es esa, dicho sea de paso), se suele hablar de “hacer una oración”, pero eso es muy distinto al acto de orar. Es relativamente fácil hacer o leer una oración, pero lo principal es orar.”

Tomado del libro Vida en el Espíritu del Dr. Martyn Lloyd Jones.