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D.L. Moody (1837-1899)

“Yo no busco paz. Yo busco a Cristo; y yo obtengo paz con Él. Algunas personas ponen la paz en el lugar de Cristo. Otras ponen su arrepentimiento o sus oraciones en el lugar de Cristo.Cualquier cosa puesta en el lugar de Cristo, o entre el pecador y Cristo, está en el lugar incorrecto. Cuando yo recibo a Cristo, yo poseo en Él todo lo que pertenece a Él, como mi Salvador”.

 

Gracia Soberana. DL Moody

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“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” Juan 10: 27-29

ovejitaUn pastor del este le contó  aun amigo mío que sus ovejas conocían su voz y que ningún extraño podía engañarlas. El caballero pensó que sería bueno comprobar si eso era cierto. Así que se puso la túnica y el turbante del pastor, tomó el cayado y se acercó al rebaño. Él impostó su voz, para hacerla lo más parecida posible a la del pastor, pero no pudo lograr que ni una sola oveja lo siguiera. Le preguntó al hombre si nunca ninguna de ellas había seguido a un extraño. Él debió confesarle que si una oveja se volvía enfermiza, seguiría a cualquiera.

De la misma manera sucede con los que se dicen cristianos: cuando se vuelven enfermos y débiles en la fe, siguen a cualquier maestro que pasa por su camino. Pero cuando su alma está sana, un hombre no será arrastrado por errores y herejías. Sabrá si “la voz” habla la verdad o no. Enseguida lo dirá, si está realmente en comunión con Dios. Cuando Dios envía un verdadero mensajero, sus palabras encontrarán una pronta respuesta en el corazón del cristiano.

Un amigo mío perdió a todos sus hijos. Ningún hombre podía amar más su familia, pero la escarlatina se los llevó uno a uno hasta que todos murieron. Los pobres padres regresaron a Gran Bretaña y allí anduvieron errantes de un lugar a otro, hasta que acabaron por ir a Siria. Un día vieron a un pastor descender a un río y llamar a sus ovejas para que cruzasen del otro lado. Las ovejas llegaron hasta el borde, miraron el agua, pero parecía encogerse ante ella. El hombre no podía lograr que obedecieran al llamado. Entonces él cruzó nuevamente y tomó a una pequeña oveja y la puso debajo de su brazo, y así cruzó el río. Las demás ovejas no tardaron en seguir al pastor, y pronto estaban todas del otro lado, ansiosas por ir a comer de aquellos pastos nuevos y frescos.

Los desconsolados padres al mirar la escena, sintieron que aquello les había dado una lección: no se quejaron más porque comprendieron que el Buen Pastor había tomado a sus ovejas una por una y las había llevado a un mundo más allá. Comenzaron a alzar la vista y a esperar aquel día en que ellos seguirían a las amadas que habían perdido.

Seamos fieles a Él y sigámosle mientras estamos en este mundo. Y si aún no lo ha tomado como su Pastor, hágalo desde este día en adelante.

Fragmento tomado del libro El camino hacia Dios de Dwight L. Moody


Mucha gente anda desesperada buscando paz, gozo y esperanza. En ningún lado encontraremos esas cosas. Si permanecemos en Jesús, ellas vendrán por sí mismas. Recuerdo que, cuando era niño, jugaba en vano a tratar de agarrar mi sombra. Un día estaba caminando con mi rostro hacia el Sol, y cuando me di vuelta vi que mi sombra me seguía. Cuanto más rápido caminaba, más rápido ella venía tras de mí. No podía deshacerme de ella. Así también, cuando nuestros rostros miran al Sol de justicia, la paz y el gozo nos seguirán de seguro.

Recuerde que la Biblia dice que cuando Cristo expiró en la cruz, el mundo quedó a oscuras. Dios envió a su Hijo para ser la Luz del mundo, mas el hombre no amó la luz sino las tinieblas, por causa del pecado.

Nuestra tarea es brillar, no tocar nuestra propia trompeta para que el mundo nos mire a nosotros. Lo que queremos es mostrar a Cristo. Si alguna luz tenemos, es una luz prestada.

Alguien le dio a un joven cristiano la siguiente la siguiente ilustración: la Luna toma su luz del Sol, y nosotros la tomamos de nuestro Sol de justicia. Si somos de Cristo, estamos aquí para brillar por Él, y un día nos llevará a casa para darnos nuestra recompensa.

El ciego y la linterna

Recuerdo haber oído de un hombre ciego que se sentaba al costado del camino con una linterna a su lado. Cuando le preguntaron para qué tenía la linterna si no podía ver la luz, dijo que era para que la gente no tropezara con él. Creo que mucha gente tropieza más por la inconsistencia de cristianos que profesan serlo, que por ninguna otra razón. Lo que hace más daño a la causa de Cristo que todo el escepticismo del mundo, es ese formalismo frío y muerto, esta conformidad al mundo, este profesar algo que no tenemos.

Cuál es la Verdad

La gente dice: “Quiero saber lo que es la verdad”. Escuchen: “Yo soy (…) la verdad”, dijo Cristo (Juan 14: 6). Si quiere saber lo que es la verdad, vaya a Él. La gente también se queja de que no tienen vida. Muchos tratan de alcanzar una vida espiritual. Pueden galvanizarse y ponerse electricidad por dentro, por decir algo, pero no les durará mucho. Sólo Cristo es el autor de la vida. Si quiere tener verdadera vida espiritual, acérquese a Cristo. Algunos tratan de avivar su espíritu yendo a reuniones. Pueden ser muy buenas, pero no servirán de mucho a menos que usted entre en contacto con el Dios viviente. Recién allí es cuando su vida espiritual no será algo esporádico, sino perpetuo, fluyendo y llevando fruto para Dios.

Apartes tomados del libro El camino hacia Dios de Dwight L. Moody

Video parte de la serie: Dónde están los hombres? del evangelista Paul Washer.


interrogantesHay dos clases de escépticos: una clase son los que tiene sinceras dificultades, y la otra está compuesta por aquellos que se deleitan en las discusiones. Solía pensar que esta última era una espina clavada en mi carne, pero ya no me pincha tanto como antes. Ahora estoy preparado para encontrarlas a lo largo de mi camino. Hombres de esta calaña con frecuencia trataban de enredar también al Señor  con su parloteo. Vienen a nuestras reuniones en busca de discusión. Para todos ellos le recomiendo el consejo de Pablo a Timoteo: “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas” (II Timoteo 2:23).

¡Cuestiones necias! Muchos nuevos conversos cometen un terrible error: piensan que tienen que defender la Biblia entera. Yo sabia poco de La Biblia cuando me convertí, creía que tenía que defenderla de principio a fin de todos sus enemigos, hasta que un creyente apartado en Boston me enfrentó, pisoteó todos mis argumentos y me dejó enormemente desanimado. Pero ya lo he superado. Hay muchas cosas en la Biblia que no puedo entender. Cuando me preguntan que hago con ellas digo:

– No hago nada.

– ¿Cómo las explica?

– No las explico

– ¿Qué hace con ellas?

– Bueno, simplemente las creo

Y cuando me dicen:

– Yo no creería nada que no pueda entender

Les respondo que yo sí.

Había muchas cosas que eran oscuras y misteriosas para mí hace cinco años, sobre las cuales he tenido mucha luz últimamente, y espero tener más conocimiento de Dios allá en la eternidad. Me propuse no discutir sobre pasajes confusos de las Escrituras; he dejado algunas cosas de lado hasta que tenga más luz sobre ellas. No voy a tratar de explicar lo que todavía yo mismo no entiendo.

Deuteronomio 29:29

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.

Y esas son las que tomo y de las cuales me alimento para obtener nuevas fuerzas espirituales.

Un buen consejo

Tito 3:9

“Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho”.

Juan 7:17

“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta”.

Si un hombre no desea hacer la voluntad de Dios, no conocerá la doctrina. No hay escéptico que no sepa que Dios desea que abandone el pecado; y si un hombre quiere alejarse del pecado y aceptar la luz que Dios le da, y no esperar tener luz sobre toda La Biblia de una sola vez, recibirá más revelación día a día, progresará paso a paso y será llevado de las tinieblas a la luz del cielo.

Daniel 12:10

“Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán”.

Dios nunca revelará los secretos a sus enemigos. ¡Nunca! Si un hombre persiste en vivir en pecado, no conocerá las doctrinas de Dios.

Salmos 25:14

“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”.

Cuando nos hacemos amigos de Cristo, Él nos revela sus secretos. El Señor dijo:

Génesis 18:17

“Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer”

Aquellos que se parecen a Dios son más capaces de entenderlo a Él. Si un hombre no tiene intenciones de alejarse del pecado, no conocerá la voluntad de Dios, ni Dios le revelará sus secretos. Pero si un hombre está dispuesto a volverse de su pecado, será sorprendido al ver cuánta luz entrará en él.

“La Biblia era vacía para mí”

Recuerdo una noche cuando la Biblia era el libro más seco y vacío del universo para mí. Pero al próximo se volvió completamente lo opuesto. Pensé que había encontrado la llave para ella: había nacido de nuevo por el Espíritu. Pero antes de que supiera nada de la mente de Dios, tenía que abandonar mi pecado. Creo que Dios se acerca a cada alma cuando esta se rinde, cuando estamos listos para dejarlo a Él que nos guíe. El problema con muchos escépticos son sus propias opiniones. ¡Son más altas que el Altísimo! No tienen un espíritu enseñable. Pero en el momento que un hombre se vuelve abierto y receptivo en espíritu, es bendecido porque: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

Fragmento tomado de El Camino hacia Dios de Dwight L. Moody


Muchos temen no poder permanecer. Me gusta ver a un hombre que desconfía de sí mismo. Es algo positivo tener esa clase de pensamiento que mira a Dios y recuerda que no es él quien sostiene a Dios, sino Dios que lo sostiene a él. Algunos quieren agarrarse de Cristo, pero el punto es dejarse agarrar por Él en respuesta a la oración.

Pastor de ovejasSalmos 121:1-8

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.

Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”.

Algunos lo llaman el salmo del viajero. Es un salmo precioso para aquellos que son peregrinos en este mundo, y con el que debemos familiarizarnos.

Dios puede hacer lo que ha hecho antes. Guardó a José en Egipto, a Moisés ante faraón, a Daniel en Babilonia, y capacitó a Elías para estar en pie ante Acab en aquella hora oscura. Me alegra de que estos que mencioné hayan sido hombres de pasiones similares a las nuestras. Fue Dios el que los engrandeció. Lo que el hombre debe hacer es mirarlo a Él. La verdadera fe es la debilidad del hombre descansando sobre las fuerzas de Dios. Cuando el hombre no tiene fuerzas, si descansa en Dios se vuelve poderoso. El problema es que a veces tenemos demasiadas fuerzas y confianza en nosotros mismos.

Temerosos de que no puedan durar

Es la tarea de Dios sostenernos. Es la tarea del pastor cuidar la oveja. ¿Quién oyó alguna vez que la oveja vaya a buscar al pastor? Algunos tienen la idea de que se tienen que cuidar a sí mismos y también a Dios. Es un concepto falso. Es la tarea del Pastor cuidar a aquellos que confían en Él. Y ha prometido hacerlo así. Una vez escuché que cuando un capitán de un barco estaba muriendo, dijo: – Gloria a Dios, el ancla aguanta. Él confiaba en Cristo. Su ancla estaba bien agarrada en la Roca sólida.

Pablo estaba persuadido de lo que creía:

II Timoteo 1:12

“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.

Durante la última guerra de la rebelión, uno de los capellanes que visitaba los hospitales se encontró con un hombre que estaba muriendo. Sabiendo que era cristiano, le preguntó de que confesión era, y el hombre le contestó: “De la misma de Pablo”.

– ¿Es usted metodista? – le preguntó –  porque todos los metodistas citan a Pablo.

– No

– ¿Es usted presbiteriano? – insistió – porque los presbiterianos ponen especial atención a las palabras del apóstol.

– No – fue la respuesta.

– ¿Pertenece a la iglesia Episcopal?, porque los episcopales reclaman que ellos tienen a Pablo como maestro.

– No – no era episcopal tampoco.

– Entonces ¿a qué credo pertenece?

– Estoy convencido que Él es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

Es una gran seguridad, y le dio paz a ese soldado convaleciente en la hora de su muerte.  Que todos los que temen no poder sostenerse lean:

Judas 1:24

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”

Isaías 41:10, 13

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”.

Ahora bien, si Dios me sostiene de mi mano derecha, ¿No puede sostenerme y a la vez cuidarme? ¿Acaso no tiene el poder para cuidarme? El gran Dios que hizo los cielos y la tierra puede guardar a un pobre pecador como usted y como yo, si confiamos en Él. Abstenerse de confiar en Dios por temor a caer, sería como el hombre que rechaza ser perdonado de un delito, por miedo de ir a la cárcel otra vez, o uno que se está ahogando y se niega a ser rescatado por temor a hundirse en el agua nuevamente.

Muchos hombres analizan la vida cristiana y temen no tener suficientes fuerzas como para llegar hasta el final. Entonces es el privilegio especial del cristiano entregarse al cuidado de su Padre celestial y confiar en Él día a día. Es tranquilizador el hecho de saber que el Señor que comenzó la buena obra, no la abandonará.

Fragmento tomado del libro El camino hacia Dios de Dwight L. Moody