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El pecado es pecado sin importar el tamaño con el cual lo vemos a nuestros ojos, pues para Dios es completamente aborrecible, por eso tomemos en cuenta esta reflexión de  Thomas Brooks, contra el engaño de Satanás en cuanto al pecado:

Una  manera como satanás seduce a los creyentes al pecado es decirles que sus pecados son “pecaditos”, es decir que sus pecados son pequeños y sin importancia. Cuando satanás actúa así, quiere que los creyentes pasen por alto ciertos pecados y que se acostumbren a ellos. Quiere que clasifiquen sus propios pecados como pequeños en comparación con los pecados de los demás. Desea que los creyentes piensen del pecado como si hubiese pecados grandes y chicos, para que pasen por alto estos últimos.

El primer remedio contra esa táctica es darnos cuenta que los pecados que parecen pequeños han traído la ira de Dios. Aún el pecado más pequeño es una transgresión contra la santa ley de Dios. Los pecados que parecen “pequeños” son ofensas contra la gloria y la bondad de Dios. Un solo pecado arruinó a toda la raza humana. Por pecados que a los hombres parecen pequeños, Dios derramó el infierno sobre Sodoma y Gomorra.

Segundo, los pecados pequeños inevitablemente conducen a pecados mayores. El pecado se esparce en la vida de uno poco a poco. Los que continúan viviendo en “pecados pequeños”, terminan viviendo completamente en pecado. Cuando cometemos un solo pecado, nunca sabemos hasta qué punto nos llevará. El rey David comenzó deseando a Betsabé y terminó adulterando y asesinando a Urías heteo, su marido. Los que comienzan con “pequeños pecados” no pueden detenerse, y normalmente terminan en “grandes pecados”.

Tercero, es algo triste alejarse de Dios debido a un “pecado pequeño”. Podemos decir que entre menos fuerte sea la tentación, más grande es el pecado; los pecados más pequeños deberían ser los más fáciles de evitar. Cuando uno es tentado en una cosa pequeña y cede, demuestra que tan malo es. Indica que uno prefiere gozar un poco del pecado, que gozarse de Dios. Cuando nos disgustamos con un amigo acerca de una cosa pequeña, esto demuestra nuestra necedad y nuestra falta de humildad. Del mismo modo es necio y malo pecar contra Dios y alejarnos de El por un “pecado pequeño”.

Cuarto, frecuentemente hay un peligro enorme en el pecado más pequeño. Los pecados pequeños pueden influirnos por largos periodos de tiempo hasta que nos hacen mucho daño. Un hoyo pequeño en un barco permite el paso del agua hasta que finalmente lo hunde. Así, un pecado pequeño puede afectarnos paulatinamente hasta arruinar nuestra vida.

Quinto, a lo largo de la historia, los creyentes han escogido sufrir los peores tormentos que participar de los pecados pequeños. Daniel y sus amigos pudieron haber pecado fácilmente pero estuvieron dispuestos a sufrir. De igual forma muchos creyentes han sufrido por negarse a participar de la idolatría, la mundanalidad, los errores doctrinales, etc.

Finalmente, cuando Dios muestra a los hombres cuan poderoso es el pecado más pequeño, no podrán mantenerse en pie ante la culpa del más pequeño de ellos. Los egipcios consideraban a la plaga de moscas como el “dedo de Dios”. Y aunque eran unas criaturas pequeñas se volvieron poderosas cuando fueron usadas por Dios para juicio. Entonces, cuando Dios les muestra a los creyentes el mal y el gran poder de los pecados pequeños, ya no pueden pensar ligeramente acerca de ellos.

Otra táctica del diablo es la de decirle al creyente que puede acercarse al pecado sin caer en él. Le insistirá al creyente que puede acercarse a gente con vidas pecaminosas o que puede estar en lugares donde se cometen actos de pecado, sin que le suceda nada. Le dirá que puede estar conviviendo con los borrachos sin emborracharse, que puede tener compañía con la gente inmoral sin participar de sus inmoralidades. Dirá que puede acercarse a la puerta de la prostituta siempre y cuando no suba a su cama, que puede mirar la belleza de Jezabel pero no cometer pecado con ella, que puede poner sus manos en el lingote de oro de Acán siempre y cuando no lo robe. En otras palabras, que uno puede acercarse al pecado sin ser afectado por ello. No obstante, con frecuencia sucede que el acercarse al pecado conduce de inmediato a pecar.

La biblia advierte a los creyentes respecto a los lugares y las personas que les animan a pecar. 1 Tesalonicenses 5:22 les manda apartarse de toda clase de mal. Proverbios 4:14-15 dice: “No entres por la vereda de los impíos, no vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa.” Hay que evitar todo aquello que no es bueno, saludable y santo. No hagas nada que parezca malo o que tenga apariencia de pecado. Si uno no quiere ser quemado, deberá apartarse del fuego. Si uno no quiere pecar, deberá alejarse de cualquier cosa que le conduciría a pecar; si no lo hace, no podrá tener victoria sobre el pecado.

La biblia nos habla de que aquellos que fueron victoriosos sobre el pecado. Se alejaron de todo lo que les podía conducir a pecar, aunque solo fuera una apariencia. El diablo considera como media victoria, como casi una conquista, el hecho de que uno no se aparte de aquello que le puede conducir a pecar. El caso de José, es una ilustración de uno que se alejó de la tentación del pecado. Aunque la esposa de Potifar le provocaba a cometer el adulterio, José no le escuchaba, ni aceptaba estar en la presencia de ella (Gn. 39:10). Si usted quiere gozar de las bendiciones de Dios, usted tiene que alejarse de todo aquello que le conduce a pecar.

El hecho de evitar la apariencia del pecado es una evidencia de la gracia de Dios que le eleva a uno por encima de los hombres que pertenecen al mundo. De esta manera Abraham vivió una vida piadosa en medio de un pueblo inmundo. Daniel permaneció fiel en un país donde se adoraba a dioses falsos. Timoteo vivió una vida controlada por el Espíritu de Dios en medio de un pueblo pagano en Efeso. Los creyentes no deben escuchar al diablo cuando éste les dice que pueden acercarse al pecado sin pecar. La enseñanza de la biblia es clara al respecto, apártese de cualquier cosa que le conduzca a pecar.

Fragmento tomado de “Remedios Preciosos contra las artimañas del Diablo” de Thomas Brooks


Una táctica de Satanás es lograr que los creyentes no se preocupen por el pecado, diciéndoles que Dios es misericordioso y que siempre les perdonará. El diablo les habla de que Dios es un Dios de pura misericordia y que está dispuesto a tenerles misericordia, y que siempre estará más propenso a perdonar que a castigar a su pueblo. Pero no debemos olvidar que:

1. Siempre es una señal de que Dios está en contra nuestra cuando no nos preocupamos por el pecado. Cuando vemos que alguien no está preocupándose por sus pecados, podemos estar seguros de que Dios está juzgando a esta persona. Es una cosa terrible cuando Dios entrega a uno a sus propios pecados. En una ocasión Dios dijo con respecto a los israelitas: “Los dejé por tanto a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos” (Sal 81:12) En otro momento “Efraín es dado a ídolos; déjalo” (Os. 4:17) Esto fue el juicio de Dios contra de ellos. Cuando Dios abandona a un pueblo, entonces ya no se preocupan por sus pecados.

2. Dios es tanto misericordioso como justo; Su misericordia no anula Su justicia. Satanás oculta esta verdad cuando dice que Dios siempre será solamente misericordioso. Cuando Adán pecó, Dios en su justicia le echó fuera del paraíso. Cuando el mundo antediluviano se corrompió, Dios en su justicia mandó el diluvio. A menos que los pecadores se arrepientan, Dios no les puede perdonar.

3. Los pecados contra la misericordia de Dios acarrean mayor juicio. Cuando los hombres abusan de la misericordia de Dios entonces viene su juicio. Este es el orden en que Dios actúa: Ofrece primero su misericordia, pero si los hombres no le hacen caso, entonces son juzgados. Dios mostró gran misericordia y ternura hacia los israelitas, sin embargo ellos se alejaron de Dios y le olvidaron. Jesús les advirtió que no quedaría piedra sobre piedra de su templo y así sucedió. (Mr. 13:2) Jerusalén y el templo fueron destruidos. Los judíos fueron muertos y llevados cautivos. Los que abusaron de la misericordia de Dios y le dieron la espalda a sus advertencias, fueron objetos de su justicia. Entre más que uno es bendecido, más severo será su juicio si se olvida de Dios. Capernaum que fue levantada hacia el cielo posteriormente, fue puesta hasta la parte más baja del infierno. (Mt.11:23)

4. Los creyentes no deben pensar que debido a que disfrutan de algunas bendiciones de Dios, todo está bien. Todos de alguna manera u otra reciben constantemente beneficios de la bondad de Dios. Pero la misericordia especial de Dios es solamente para aquellos que le aman y le obedecen. “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad para los que guardan su pacto y sus testimonios” (Sal 25:10) “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan su misericordia.” (Sal.33:18) “Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.” (Sal.103:11) ¿Teme usted a Dios? Si es así, entonces no deseará pecar contra su misericordia.

5. La misericordia de Dios es un motivo muy fuerte para no pecar. La bondad de Dios nunca debe convertirse en un pretexto para pecar. La Biblia dice que debido a la misericordia de Dios, los creyentes deben entregarse completamente a Él, su cuerpo, su mente y todo lo que son, a fin de que sean usados en su servicio. (Ro. 12:1) La misericordia de Dios debe conducir a los creyentes a amarle y no a pecar contra Él. Los que toman la misericordia de Dios como un pretexto para pecar, están siguiendo una lógica satánica. Cuando esta lógica de pensamiento predomina en una persona, hay motivos para suponer que tal persona está en perdición. Cuando una persona dice que la misericordia de Dios significa que el pecado no importa, tal persona demuestra que no está valorando correctamente este atributo divino. Una comprensión correcta de la misericordia divina, trae como resultado una atracción hacia Dios y un aborrecimiento del pecado.

Fragmento tomado de “Remedios Preciosos contra las artimañas del Diablo” de Thomas Brooks

 


“Salieron de nosotros,  pero no eran de nosotros;  porque si hubiesen sido de nosotros,  habrían permanecido con nosotros;  pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” 1 Juan 2:19

“Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” 2 Timoteo 2: 16-19

Pablo compara los errores y herejías de los falsos maestros con la gangrena. Si no se cercena, se extiende a los miembros anexos hasta que destruye a la persona. Estos falsos maestros y sus errores deben ser combatidos, y los que han sido contagiados deben ser cercenados para que no corrompan a toda la iglesia.

Pablo dice que Himeneo y Fileto cayeron de la verdad y se desviaron hacia un burdo error, pretendiendo que no había futura resurrección de los muertos. Algunos piensan que enseñaban que no existe una resurrección aparte de la regeneración, pero cualquiera fuese lo que enseñaban, era contrario a las Escrituras y minaba la fe de algunos. ¡Esos errores deben ser desarraigados y desechados! (Tito 1: 13-14, 1 Timoteo 1: 19-20).

Sabemos demasiado bien (por experiencia) cuánta tribulación y escándalo se producen por la apostasía y deserción de aquellos que en otro tiempo profesaron tener fe en Cristo. Esto es especialmente cierto en el caso de aquellos que fueron predicadores y dirigentes de la iglesia. Un hombre o una mujer que haya sido considerado como columna en la iglesia, no puede apartarse del Evangelio sin implicar a otros en su ruina, especialmente a los débiles. Pero no hay motivo para que los creyentes verdaderos se desanimen o sean excesivamente perturbados, aunque vean apartarse a otros a quienes consideraban fuertes, pues “el fundamento de Dios está firme”. Esa fe es la de los elegidos de Dios, es el don de Su gracia, que tiene a Cristo como autor, consumador, firme e inconmovible fundamento de Dios. Sus hijos seremos sostenidos por el poder de Dios y la intercesión de Cristo, y no seremos derribados por Satanás, los falsos maestros y las pruebas de la vida (Romanos 8: 28-31, 38-39).

El sello o marca puesto a los elegidos de Dios es: “Conoce el Señor a los que son suyos”. Él los escogió, escribió sus nombres en su libro y no permitirá que perezcan (Filipenses 1: 6, 4: 3, Juan 10: 27-28, 6: 37-39).

Por eso, aquellos que por misericordia estamos en el Señor e invocamos con sinceridad su nombre, apartémonos de toda iniquidad. Tenemos un evangelio que creer y predicar, un buen y fiel Maestro a quien amar, en quien confiar y a quien glorificar hasta el fin con nuestra actitud, acciones y palabras.

“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia,  las he estimado como pérdida por amor de Cristo.  Y ciertamente,  aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús,  mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo,  y lo tengo por basura,  para ganar a Cristo” Filipenses 3:7-8



“En los tiempos cuando la iniquidad aumenta, las normas generales de la piedad entre el pueblo de Dios disminuyen y se debilitan. Esta declinación empezará con unos pocos creyentes que comiencen a volverse negligentes en sus deberes cristianos, descuidados y mundanos. Estos creyentes se sienten “libres” para seguir sus deseos pecaminosos. Quizás al principio, otros creyentes les condenarán y les redargüirán, pero después de un tiempo se conformarán a su mal ejemplo. Muy pronto los verdaderamente piadosos serán la minoría y los otros la mayoría. Debemos tomar muy en serio el siguiente principio: “Un poco de levadura, leuda toda la masa” (1 Corintios 5:6 y Gálatas 5:9).

¿Qué se necesita para cambiar completamente el ambiente moral de una iglesia? Sólo se necesita que unos cuantos creyentes de una buena reputación continúen en su declinación espiritual y que la justifiquen ante los demás. Pronto una multitud seguirá su mal ejemplo. Es más fácil seguir a los muchos para hacer mal (Éxodo 23:2) que mantenernos firmes a favor de la justicia.

El mismo principio es verdad en cuanto a las enseñanzas falsas. ¿Qué se necesita para cambiar la posición doctrinal de una iglesia? Todo lo que se necesita es que unos pocos creyentes de buena reputación provienen y justifiquen la enseñanza falsa. No pasara mucho sin que la multitud comience a seguirle. Muy pocos creyentes se percatan de cuán fuerte es la tentación para seguir el ejemplo de otros.

En cada época los creyentes deberían aprender a no poner su confianza en los hombres “piadosos”, sino en la Palabra de Dios. Si somos humildes, consideraremos seriamente las opiniones y las prácticas de aquellos que tienen una reputación de ser piadosos. Sin embargo, si sus opiniones y prácticas son contrarias a la Palabra de Dios, no debemos seguir su ejemplo.

Hay una fuerte tentación de seguir el ejemplo de personas que tienen una buena reputación. Además, estos líderes del mal pueden dar “buenas razones” para defender sus opiniones y prácticas. ¿Está usted dispuesto a pensar por sí mismo? o ¿Permitirá que otros piensen por usted? Si es así, entonces usted será muy fácilmente desviado por las conclusiones falsas de otros.

El Nuevo Testamento sin lugar a dudas, da una enseñanza muy clara con relación a la libertad que los creyentes tienen en Cristo. Tristemente, no es difícil para algunos pervertir esta enseñanza. Poco a poco, pero ciertamente, las salvaguardas de la santa ley de Dios son quitadas, y la libertad cristiana es convertida en un pretexto para el pecado. Si los creyentes fueran a ver desde el principio hasta dónde les conducirá esta enseñanza, con horror le volverían la espalda. Pudiera ser que algunos de estos maestros no se percaten al principio de las consecuencias que sus enseñanzas les traerán. Al principio, su desviación pudiera parecer pequeña e insignificante. Sin darse cuenta, los maestros y sus seguidores se desvían cada vez mas de la verdad hasta que cambian la verdad de Dios por una mentira” (Romanos 1:25).

Ejemplo de todo esto es que hoy en día hay un número creciente de cristianos “profesantes” que están dispuestos a minimizar y a aun negar la condenación bíblica de las prácticas homosexuales. Esta es una ilustración moderna de esta advertencia. Otras ilustraciones de las desviaciones de los tiempos modernos son:

  • Métodos y tácticas de evangelismo que no tienen ningún apoyo bíblico.
  • La omisión en la predicación evangelística de la necesidad del arrepentimiento y la sumisión al Señorío de Cristo.
  • La disminución de las normas bíblicas para la membrecía de la Iglesia y el descuido de la disciplina.
  • La omisión o el abierto rechazo de doctrinas tan fundamentales como la predestinación; la depravación humana y la necesidad de una obra especial del Espíritu Santo para la genuina conversión.
  • La falta de una enseñanza clara sobre las evidencias de la regeneración, y las normas bíblicas para el proceso de la santificación y la mortificación del pecado, etc.”

Apartes del libro “La Tentación” de John Owen, llamado el príncipe de los puritanos (1616-1683).

Es realmente impactante ver la vigencia que tiene este escrito de John Owen, con las condiciones actuales de la Iglesia expuestas por Paul Washer. Definitivamente el enemigo y el mundo siempre se han infiltrado en las congregaciones, pero es evidente que con esto se prueba quienes realmente aman y buscan a Dios, en contraposición con los que tienen como único interés la satisfacción de sus propios deseos.


¿Por qué es tan vital pelear por la verdad? Porque la verdad es lo único que pueda liberar a la gente de la esclavitud del pecado y darle vida eterna, es necesaria para la salvación. Eso es precisamente lo que Pablo quiso decir cuando habló de que el evangelio es el poder de Dios.

Es por eso que no existe nada más destructivo que la religión falsa. La mera ignorancia es suficientemente devastadora (Oseas 4: 6). Pero la apostasía que corrompe el evangelio es el más siniestro de todos los males. No solamente oculta la propia esencia de la verdad a aquellos que realmente la necesitan, sino que también engendra más y más iniquidad.

De hecho, la religión apóstata es igual de dinámica que la verdad del evangelio, pero produce resultados exactamente opuestos. Intensifica la esclavitud del pecado, multiplica la contaminación del pecado, y magnifica sus consecuencias. De cualquier modo imaginable, la falsa religión hace que la calamidad del pecado sea peor que nunca.

En otras palabras, enseñar el error corruptor del evangelio como si fuera una verdad bíblica, no es para nada un pecado insignificante. La apostasía siempre está representada en la Escritura como un peligro mortal. Los falsos maestros apóstatas que permanecen en la iglesia y socavan la verdadera fe son con frecuencia extremadamente sutiles, pero nunca dejan de ser dañinos. La herejía siempre engendra cada vez más perversidad, y cuanto más se acerca una mentira al corazón del evangelio, más diabólico es el fruto que da. El objetivo real y el resultado inevitable de la falsa doctrina es “que convierte en libertinaje la gracia de nuestro Dios” (Judas 4).

La pasión conducida por cada falso maestro es su lujuria. Puede ser el ansia por los placeres carnales, la avaricia por el dinero y las cosas materiales o un anhelo rebelde de tener el poder. Muchas veces son todas las cosas mencionadas. Miremos de cerca a cualquier falso maestro y veremos la corrupción causada por la lujuria, manifiesta no solamente en el amor por el dinero y el poder, sino también en la incapacidad de controlar la carne.

Los falsos maestros abundan, y están montando una farsa tortuosa que es una amenaza seria y perpetua para los cristianos imprudentes en todo tiempo y lugar. Pero no imagine ni por un momento que Dios sea engañado o que sus planes sean realmente frustrados por la sutileza de las mentiras de los falsos maestros. De hecho, consideremos las consecuencias de todas las diferentes advertencias bíblicas y profecías que declaran que los falsos maestros van a surgir de la iglesia.

Dios tiene un plan para los falsos profetas. Él va a llevar a cabo toda su buena voluntad a pesar de los mejores esfuerzos de ellos. Y como Cristo mismo está construyendo su iglesia, las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ésta. Los poderes de la oscuridad no pueden vencer en la Guerra por la Verdad. 

Artículo basado en Verdad en Guerra de John MacArthur.

Un medio secular denuncia la pasión por el dinero evidente en los pastores de una congregación, algo que desafortunadamente se ha extendido actualmente.

Video visto en el canal de youtube jucincrb 


No podemos darnos cuenta de quién es un apostata por su apariencia, pues después de todo, cada líder “religioso” parece santo y sus obras se convierten en un brillante camuflaje. Se hacen expertos en la piedad fingida. Su máscara es demasiado convincente, con una apariencia de algún tipo de “espiritualidad”. Jesús mismo se refería a los falsos maestros como lobos vestidos de ovejas (Mateo 7: 15, 23: 27).

Existen hombres nada espirituales que ganan multitud de seguidores, imagínense como lo logran los falsos maestros que hacen un trabajo aceptable de imitar el fruto del Espíritu y se disfrazan a sí mismos como ministros de rectitud (II Corintios 11: 14-15). Parecen ser bastante sinceros. Se ven, suenan y parecen ser inofensivos. Saben cómo usar un lenguaje que suene espiritualmente bonito. Aún pueden hablar de la Escritura con cierta dosis de buenas cualidades. Conocen la verdad lo suficientemente bien como para usarla para sus propios fines, algunas veces cubriendo una verdad mientras que atacan la otra. Saben exactamente cómo ganar la confianza y la aceptación del pueblo de Dios.

falsosministrosSus ataques contra la verdad son raramente abiertos y frontales. En cambio, ellos prefieren trabajar por debajo, perforando pequeños hoyos en los fundamentos de la verdad misma. Ellos realizan esto mediante sugerencias sutiles de redefiniciones, haciendo modificaciones astutas, o sugiriendo que el cristianismo contemporáneo necesita volver a imaginar, actualizar o simplemente deshacerse de la doctrina supuestamente obsoleta. Generalmente, ellos intentan parecer lo más inicuos posibles mientras inculcan la mayor cantidad de dudas que les sea posible. Esas dudas son como cartuchos de dinamita en los hoyos que perforaron en los cimientos. En realidad, ellos están trabajando hacia la demolición general de toda la estructura.

Cuando Judas en su epístola advirtió acerca de los falsos maestros que entran encubiertamente, él no estaba describiendo a todo un pagano que se escabulló por la puerta del costado bajo un disfraz y encubiertamente asistió a un solo culto en la iglesia. Él estaba hablando acerca de personas   que ya habían ganado una amplia aceptación y respeto como miembros del rebaño. En los peores casos, hasta había logrado algún rango como líderes y maestros en la iglesia. Ahora estaban usando sus influencias para socavar la fe cristiana tranquila y sutilmente para sus propios fines malvados.

Aunque a primera vista estos hombres pueden haber parecido ser líderes válidos y respetables en la iglesia; de hecho eran el tipo más peligroso de falsos maestros. Eran parásitos espirituales, que se alimentaban de la iglesia para sus propios beneficios egoístas. A pesar de cualquier tipo de fachada espiritual que ellos deben haber usado, sus motivos reales eran los mismos que la perversión espiritual más gratuita y libertina. Entonces Judas estaba hablando acerca de la gente dentro de la iglesia, conocidos comunicadores que estaban a la mesa, que se veían seguros, que parecían lo bastante simpáticos, y eran bien conocidos por la gente de la congregación. Pero en realidad, eran cristianos falsificadores con un programa pernicioso.

Los falsos maestros y los saboteadores de la doctrina dentro de la iglesia, siempre han confundido a más personas y han hecho más daño que los adversarios abiertos de afuera. Es también bastante claro desde el registro bíblico, que los terroristas espirituales dentro de la iglesia, son una amenaza mucho más seria que las fuerzas hostiles que se manifiestan desde afuera. Desde el inicio de la iglesia, todos los ataques espirituales más mortales en contra del evangelio provienen de personas que pretendieron ser cristianas, no de ateos.

Los falsos maestros atacan con ideas “casi cristianas”. También los herejes se levantan todavía desde dentro de la iglesia, y todavía demandan reconocimiento y tolerancia por parte de los cristianos, mientras están trabajando arduamente para socavar los propios fundamentos de la verdad. Pablo dijo en Tito 1: 11 “a los cuales es preciso tapar la boca”. Ni Pablo ni ningún otro escritor del Nuevo Testamento, busca recurrir a la violencia, la fuerza física o el armamento carnal en la Guerra por la Verdad. Por el contrario, esas cosas son enfática y reiteradamente condenadas (Mateo 26: 52; II Corintios 10: 3-4). Pablo no está sugiriendo de ninguna manera que las bocas de herejes deben ser calladas a través de la fuerza física. Es necesario confrontar y refutar sus mentiras profundamente con la clara proclamación de la verdad.

La Escritura nos advierte clara y repetidamente que no cualquiera que declare creer en Jesús realmente lo hace. Jesús mismo dijo que muchos declararían conocerlo pero realmente no sería hacer (Mateo 7: 22-23). Satanás y sus ministros siempre se han puesto una máscara como siervos de justicia (II Corintios 11: 15). Nosotros no ignoramos su estrategia (II Corintios 2: 11). Después de todo, esta ha sido siempre su estrategia desde el comienzo.

Por lo tanto, es el colmo mismo de la necedad (y la desobediencia) para los cristianos de la generación actual, decidir de un momento para otro que en el nombre del “amor” debemos descartar cada idea aberrante acerca del evangelio e incondicionalmente acoger a cualquiera que declare ser cristiano. Hacer eso, sería concederle toda la batalla por la verdad al enemigo. Nosotros debemos continuar la pelea.

Tomado de un fragmento del libro Verdad en Guerra de John MacArthur


Lobo disfrazado de ovejaLas enseñanzas falsas de terroristas espirituales engañosos infiltrándose en la iglesia la han plagado. Más allá de que estén conscientes o no de eso, los falsos maestros son satánicos misioneros enviados para crear más apostasías. El propósito de Satanás es guiar a las personas que han sido expuestas al evangelio a que se salgan de éste, e introducirlas en un terror irrefutable. Siempre hay personas dentro y alrededor de la iglesia que han escuchado la verdad y la han entendido pero que todavía no la han acogido ni se han comprometido con ella. Ellos pueden ser llevados a rechazarla, y eso es exactamente lo que el maligno espera lograr.

La apostasía es un tema frecuente en las Escrituras. Muchas de las epístolas del Nuevo Testamento tienen bastante que decir acerca de los peligros de la apostasía y la falsa doctrina. Este fue claramente un problema de principal importancia, extendido desde los días tempranos de la historia de la iglesia. Varias de las epístolas, en particular Judas, Hebreos, 1 y 2 de Corintios, Gálatas, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 2 y 3 Juan, fueron inspiradas en parte o completamente por la necesidad de dirigir los errores de varios falsos maestros que estaban conduciendo a las personas a la perdición. Esto no fue algo inesperado, Jesús mismo lo profetizó.

ESENCIA DE LA APOSTASÍA

“¡Ay de ellos!  porque han seguido el camino de Caín,  y se lanzaron por lucro en el error de Balaam,  y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros ágapes,  que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos;  nubes sin agua,  llevadas de acá para allá por los vientos;  árboles otoñales,  sin fruto,  dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar,  que espuman su propia vergüenza;  estrellas errantes,  para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas” Judas 1:11-13

La esencia de la apostasía es escuchar la verdad, saber lo que es, profesar aceptarla y finalmente, rechazarla. Porque el repudio final de la verdad ocurre con completo conocimiento y entendimiento, esta es una apostasía fatal de la cual no hay esperanza de recuperación.

“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial,  y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron,  sean otra vez renovados para arrepentimiento,  crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” Hebreos 6:4-6

lobito-disfrazado1La apostasía no es meramente un problema para los discípulos periféricos u obviamente desganados. A veces, los líderes cristianos también apostatan. Porque aman el poder, el prestigio, la lujuria, la gula o por otros motivos igualmente siniestros (Judas 4, 11; II Pedro 2: 10; I Timoteo 6: 5).

La historia de la iglesia está repleta de ejemplos como éste, desde los judaizantes, cuyo falso evangelio confundió a las iglesias de Galacia, a los corruptos telepredicadores de hoy, cuya avaricia, fallas morales, falsas profecías, falsos “milagros” y doctrina errónea son un reproche al cristianismo y un tropiezo para lo invisible.

En cierto sentido, la apostasía es siempre un pecado voluntario y deliberado. Un apóstata no es alguien que es simplemente indiferente a la Palabra de Dios o ignorante de lo que enseña. Alguien que nunca ha escuchado la verdad no es un “apóstata”, más allá de que él o ella pueda ser un maestro de una religión falsa. La apostasía es un pecado mucho más terrible que eso. Un apóstata es alguien que ha recibido la luz pero no la vida, la semilla pero no el fruto, la Palabra escrita pero no la Palabra viva, la verdad pero no un amor por la verdad (II Tesalonicenses 2: 10).

“Estos son fuentes sin agua,  y nubes empujadas por la tormenta;  para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas,  seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad,  y son ellos mismos esclavos de corrupción.  Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. Ciertamente,  si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo,  por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo,  enredándose otra vez en ellas son vencidos,  su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia,  que después de haberlo conocido,  volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito,  y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”. II Pedro 2:17-22

LA APOSTASÍA PRESENTE EN TODA LA HISTORIA

Así como el mismo pecado, la apostasía no es de ninguna manera un fenómeno reciente, y no es tampoco algo único para la era cristiana. Desde el momento en el Huerto del Edén cuando la serpiente introdujo su guerra en contra de la verdad en el mundo de la humanidad, a través del estricto canon del Antiguo Testamento y mucho más, justo hasta hoy día, la campaña en contra de la verdad ha sido inexorable y horrorosamente efectiva.

En algunos periodos del pueblo de Israel casi todo el pueblo había apostatado. Por ejemplo, en la generación de Elías, la cantidad de fieles entre millones era de escasos siete mil (I Reyes 19: 18). Elías aun pensó por un instante que el era el último verdadero creyente. En el transcurso de la vida de Jeremías, el tamaño del remanente fiel, era probablemente más pequeño. Casi todos en Israel eran completamente hostiles al ministerio de Jeremías. Después de cuatro décadas de predicación poderosa, el gran profeta se quedó prácticamente solo.

Entonces la apostasía, atroz y sombría como es, ha sido una realidad presente desde siempre a través de la historia de la redención. Muchos que conocen la verdad, de igual manera la rechazan, y hasta aquí ha sido siempre así. Por eso, los tiempos en los que vivimos no son nada extraordinarios.

JESUCRISTO, LA VERDAD ENCARNADA FUE RECHAZADA

Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Juan 6:66

El ministerio de Jesús provee una figura alarmante de la verdadera apostasía. Las multitudes le seguían a donde quiera que Él hiciera milagros, pero se dieron vuelta en masa cuando Él comenzó a proclamar verdades que no querían escuchar.

La enseñanza de Jesús mostró la cruda verdad. Esas personas, que evidentemente vieron claramente la verdad y entendieron las enseñanzas de Jesús perfectamente bien, la rechazaron de igual manera. De hecho, la claridad máxima de la verdad fue la razón principal para alejarlos. Cuando vieron la verdad, por lo que era, simplemente la odiaron. Era demasiado demandante, para nada popular, demasiado inconveniente, una gran amenaza a sus propios intereses, y demasiado reproche a su pecado.

APOSTASÍA AL FINAL DE LOS TIEMPOS

Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;  y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mateo 24:11-12

La Escritura también enseña que la apostasía se extenderá al final de los tiempos. (II Pedro 3: 3-4; I Timoteo 4: 1-2; II Tesalonicenses 2: 3). Prácticamente, uno de los mayores puntos de cambio al final de este tiempo serán una renuncia mundial a la verdad y un completo rechazo de Cristo, conocido como “La Apostasía”.

Pero los falsos maestros no son necesariamente obvios. Ellos no usan insignias identificándose como apóstatas. Usualmente se esfuerzan por no destacarse como enemigos de la verdad. Fingen devoción a Cristo y exigen tolerancia de sus seguidores. A menudo, son personas exageradamente agradables, persuasivas y elocuentes. Esto es lo que genera la alerta en toda la iglesia, porque son personas que están “encubiertamente” frente a nosotros (Judas 4).

Actualmente los apóstatas existen en gran abundancia, enseñando mentiras, popularizando falsedades, reinventando doctrinas esenciales y hasta redefiniendo la verdad misma. Ellos parecen estar en toda la cultura evangélica de hoy, comercializando con el evangelio. 

Tomado de un fragmento del libro Verdad en Guerra de John MacArthur


 

verdad-en-guerraLa búsqueda de un clima amigable, de aceptación abierta para todos, tolerancia de ideas opuestas y diálogo caritativo, ha generado una gran amenaza en la Iglesia actual, pues es una puerta abierta a la apostasía. Sumado a ello, la mayoría de cristianos de esta época no se preocupan por el predominio de la falsa doctrina, ni toman en serio su deber de pelear contra este fenómeno.

Los primeros  evangelistas estaban comprometidos con guardar la pureza del Evangelio, teniendo como único centro la proclamación de la Verdad dada en la Palabra de Dios. Actualmente, el evangelismo se ha convertido en una palabra que acompaña todo tipo de eventos, en los que muchas veces ni se menciona claramente la Biblia.

El sentir actual de lo que es llamado evangelización, es para muchos la copia y adaptación de la cultura mundana, a fin de ganar la aprobación de esta generación, estrategia apoyada por cristianos débiles, inmaduros o cobardes, que buscan ganar el beneplácito de la gente, por temor a enfrentarlos a la verdad, olvidando que sin ella no existirá ninguna transformación espiritual (Juan 17: 17, I Pedro 22: 25)

CÓMO PERMANECER SEGUROS SIN CEDER A LA APOSTASÍA

La epístola de Judas nos da interesantes aportes para responder este interrogante. Las exhortaciones, advertencias y ánimo que están allí son para cristianos reales, no para personas entusiastas, pero de doble ánimo que no tienen fe genuina.

Esta es una guerra peligrosa y amenazante, más terrorífica que las que se viven en la tierra, pues es una batalla contra las fuerzas del infierno en el reino espiritual, donde el enemigo nunca es del todo visible.

Los enemigos de nuestro reino no son carne y sangre. Sus arman consisten en mentiras de todo tipo, mentiras elaboradas, mentiras filosóficas masivas, mentiras malvadas que apelan al pecado de la humanidad caída, mentiras que aumentan el orgullo humano, y mentiras que se parecen mucho a la verdad. Nuestra única arma es la verdad de Cristo que está revelada en su Palabra.

Es un escenario escalofriante, especialmente cuando nos damos cuenta completamente de nuestra propia máxima fragilidad, nuestra propia tendencia a la decepción, y nuestra propia inclinación al pecado. Muy pocos podrían calificarnos como soldados en la Guerra por la Verdad. Pero entre otras cosas: seguimos al Jefe Supremo al cual le ha sido dada toda autoridad, señorío absoluto, en el cielo y en la tierra (Efesios 1: 21-22). Él es la Verdad encarnada y hemos sido llamados, santificados y preservados por Él.

En el sentido final y eterno, ningún cristiano verdadero ha sido o será jamás, una víctima en la Guerra por la Verdad. Somos llamados, bendecidos, santificados y mantenidos seguros, aun en medio de la creciente apostasía. Más allá de todos los peligros de la postura de las mentiras infernales y la guerra cósmica, estamos preservados en Cristo y tenemos garantizado el triunfo final.

La labor es intimidante. El enemigo y los peligros también. El espectáculo de una guerra tal es aterrador. Y el precio por involucrarse es un completo sacrificio propio, que es justo lo que cada cristiano le ofrece a Cristo por su salvación (Lucas 9: 23-25). Pero se nos ha prometido que tal sacrificio siempre va a valer la pena y nuestro triunfo final es también garantizado, porque estamos “guardados en Jesucristo”.

Nosotros somos completamente inadecuados por dentro y por fuera (II Corintios 3: 5-6). Pero Cristo es perfectamente suficiente, y estamos unidos a Él por fe. No existe ningún motivo para el temor o la aprensión. Nuestro triunfo es cierto finalmente, porque Cristo ya ha ganado la máxima victoria en nuestro nombre.

Por lo tanto si usted es creyente, introdúzcase en la batalla. La apostasía está presente en la iglesia, y probablemente empeore. Pero nosotros que creemos en Jesucristo no tenemos nada que temer. Somos llamados, amados y mantenidos seguros para Él, para que así podamos ser supremamente confiables, aun en estos tiempos de duda e incertidumbre. Porque Él que es la verdad encarnada, cuyo honor y gloria están por lo tanto en juego, es el Comandante y nuestro Protector. Y su Palabra es un arma formidable.

Basado en un fragmento del Libro Verdad en Guerra de John MacArthur.


Se ha hablado bastante que uno de los síntomas del fin es la Apostasía como lo citan las Escrituras. A lo largo de la historia, se han infiltrado lobos rapaces dispuestos a devorar el rebaño, pero claramente dice la Palabra que aún esto es permitido para que sea evidente quien es y quien no es parte del Reino de Dios. Aquellos que el Señor en Su misericordia nos ha llamado para predicar Su Palabra somos agentes y defensores de la Verdad, hombres y mujeres que hemos de permanecer atentos a que no se pervierta el Evangelio, y confiados en el Señor, quien no permitirá que seamos confundidos por las sutiles artimañas del maligno.

A continuación les comparto unos apartes del Libro Verdad en Guerra del Pastor John MacArthur, a quien el Señor ha usado de manera efectiva, en la defensa y protección de la sana doctrina:

LA APOSTASÍA, UNA AMENAZA

“La apostasía es el nombre técnico del serio error destructor del alma que se levanta desde el seno de la iglesia. Esta palabra está muy relacionada con la palabra griega divorcio y habla acerca del abandono, separación, defecto, la negación de la verdad en su conjunto.

¿Puede un cristiano genuino salirse de la fe y convertirse en apóstata? No. La Escritura es bastante clara acerca de eso. Aquellos que sí se separan de la fe, como Judas, simplemente demuestran que nunca tuvieron una verdadera fe desde el comienzo. “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (I Juan 2: 19). Jesús habló de la verdadera oveja: “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10: 28-29).

Sin embargo, existen montones de personas apóstatas. Desde los tiempos de Judas, ha habido personas que profesan tener fe en Cristo, que se identificaban a sí mismas como discípulos, pero nunca acogieron genuinamente la verdad. Ellas pueden llega a entender la Verdad. Hasta pueden llegar a seguirla con entusiasmo por algún tiempo. Ellas se pueden identificar con una iglesia y por lo tanto convertirse en parte activa e integral de la comunidad cristiana terrenal. A veces se convierten en líderes de alguna iglesia. Pero ellas nunca creen verdaderamente en la Verdad con un corazón íntegro. Como la cizaña entre el trigo, tienen una apariencia de autenticidad por un tiempo, pero son incapaces de producir algún fruto útil (Mateo 13: 24-30).

Por lo tanto, un apóstata es un tránsfuga de la verdad, alguien que ha conocido la verdad, dado muestras de afirmarla, hasta quizá proclamarla en algún momento, pero que al final la rechazó. El típico apóstata, hasta puede pretender creer la verdad, pero en realidad se opone a ella y la quebranta. Es un traidor de la fe y un enemigo secreto en la Guerra por la Verdad. Pero él quiere que todos piensen lo contrario. Dado que todo lo que hacen socava la fe y corrompe la verdad, este tipo de gente plantea un grave peligro a la fe del rebaño, más allá de que en general intentan parecer amigables, piadosos y agradables. Es por eso que Jesús los compara con lobos rapaces vestidos de ovejas (Mateo 7: 15).

El credo del diablo a menudo tiene unos pocos elementos de verdad elegidos cuidadosamente en la mezcla, pero siempre diluidos y minuciosamente mezclados con falsedades, contradicciones, representaciones erróneas, distorsiones y toda clase de perversión imaginable de la realidad. Juntémoslos todos y el resultado, una gran mentira.

Además de la propagación de su fraude, Satanás emplea cada agente que pueda engañar para que sea su cómplice, demonios, incrédulos, y (lo más eficaz) personas que realmente están de algún modo asociadas con la verdad (II Corintios 11: 13-15).

Unos pocos apóstatas son francos y agresivos en su oposición a la verdad, pero son más sutiles que otra cosa. Estos lobos vestidos de ovejas son invariablemente conducidos por el mal y por motivos de engrandecimiento propio, tales como el orgullo, la rebelión, la gula, la lujuria o lo que sea (II Pedro 2: 10-19).

Otros pueden empezar de una buena forma, pero nunca superan su doble ánimo. Son como semillas que brotan en la sombra o en terreno duro. Ellos muestran a menudo señales de vida por un tiempo, pero finalmente, su propia mundanalidad o poca profundidad logra que sea imposible que la Palabra de Dios forme raíces (Mateo 13: 20-22). A pesar de cualquier apariencia de vida espiritual que puedan mostrar, son incapaces de producir verdadero fruto, y eventualmente caen. No dejemos que la apariencia temporal de salud espiritual y vigor de principiante lo haga necio. Cuando una persona de este estilo abandona la fe, se demuestra que él o ella nunca fue regenerado o creyente, aún está muerto en delitos y pecados.

venda-birgiheidrichLa apostasía puede llegar muy lejos y producir efectos desastrosos en la salud espiritual de una congregación entera. Cuando la falsa enseñanza se torna incuestionable, siembra más confusión y arrastra a personas que no son sinceras ni profundas al redil.

Si no nos resistimos vigorosamente a la apostasía, se va a expandir como levadura en los seminarios, denominaciones y otras instituciones cristianas. Así, la falsa enseñanza ataca a la iglesia como un parásito, afectando nuestro testimonio corporativo, inoculando a la gente en contra de la verdad real del evangelio, proliferando a los discípulos falsos y con poco entusiasmo y llenando a la iglesia de personas que son realmente incrédulas. Por esos motivos la apostasía se ha apoderado de denominaciones e iglesias enteras, esto no sólo ahora, sino que ha ocurrido a lo largo de la historia.

Obviamente, la causa de la verdad se lesiona cuando esto ocurre. La gente que acoge la apostasía está destruida por causa de ella. La iglesia se marchita y muere a causa de ésta”.

 


Mateo 13:5-6 “Parte cayó en pedregales,  donde no había mucha tierra;  y brotó pronto,  porque no tenía profundidad de tierra;  pero salido el sol,  se quemó;  y porque no tenía raíz,  se secó.”

Pedregales no se refiere a un terreno con piedras, pues cualquier labrador las hubiera quitado. En Israel, hay estratos de piedra caliza por todas partes. En algunos lugares el lecho de piedra es tan cerca de la superficie, que sólo tiene encima unos centímetros de tierra. Al caer las semillas en estos terrenos superficiales y empezar a germinar, las raíces tropiezan pronto con la piedra sin poder continuar. Al no poder profundizar las raíces, las plantas jóvenes generan gran cantidad de follaje, haciéndose más espectaculares que las que les rodean. Pero cuando sale el sol esas plantas son las primeras en secarse, ya que sus raíces no pueden profundizar en busca de nutrientes. Esta parte de la mies se marchita y desaparece mucho antes de poder llevar fruto.

Mateo 13:20-21 “Y el que fue sembrado en pedregales,  éste es el que oye la palabra,  y al momento la recibe con gozo;  pero no tiene raíz en sí,  sino que es de corta duración,  pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra,  luego tropieza”.

Esta clase de corazón es entusiasta, pero superficial. Hay una respuesta positiva pero no representa la fe que salva. No es algo meditado, no considera el costo. Es una excitación momentánea, ardiente, emocional y eufórica sin entender el sentido real del discipulado. Esto no es fe auténtica.

La respuesta superficial es epidémica en el cristianismo del Siglo XX, porque el evangelio se presenta con la promesa de gozo, entusiasmo, compañerismo y sentimientos placenteros, pero sin las fuertes demandas de tomar la cruz y seguir a Cristo.

Una epidemia de cristianismo superficial

(video publicado por jovenporcristo)

Los “convertidos” no son confrontados con el auténtico concepto del pecado y el arrepentimiento. En lugar de ello se sienten motivados a unirse con los seguidores de Cristo por las cosas buenas que les prometen. Pero debajo de la capa superficial de lo que parece ser suelo fértil hay un lecho rocoso de rebelión y resistencia a las cosas de Dios. No hay verdadero arrepentimiento, ni quebrantamiento. El entusiasmo inicial, es mera emoción; la semilla que germina muere rápidamente. Estás personas no son realmente salvas (I Juan 2: 19).

Un falso cristianismo que en un momento se marchita y muere

Un falso cristianismo que en un momento se marchita y muere

Este tipo de personas producen las mayores desilusiones del ministerio. Exteriormente su fe parece muy alentadora, que hace pensar que son muy fuertes y están por encima de las demás. Pero no tienen raíz que soporte un crecimiento tan fácil y, tan pronto llega la prueba o la persecución, se secan y marchitan.

Cuidémonos de las conversiones que son todo sonrisas y alegrías sin ningún sentido de arrepentimiento o humildad. Esa es la señal de un corazón superficial. Si una confesión de fe no incluye una convicción íntima de pecado, un gran deseo de ser limpiado por el Señor, si no comprende un deseo de negarse a uno mismo, de sacrificarse y sufrir por su causa, entonces carece de raíces adecuadas. Es sólo cuestión de tiempo para que se marchite y muera.


Cash Luna

Cash Luna

Una mezcla de dolor, náuseas y temor a Dios invadió  mi corazón al ver algunos apartes de una de las conferencias que dio Cash Luna en el Congreso de hombres 2008 que se llevó a cabo en la ciudad de Miami. La suma de herejías me impidió continuar viendo tal barbaridad, pero la compasión por los miles de engañados se despertó en mi corazón. Frente a la pregunta: ¿quiénes de este auditorio son salvos?, el cien por ciento levantó su mano con una seguridad que podía confundirse con soberbia; luego, no dejaban de escucharse confesiones de “fe” declarándose como miembros de un valeroso ejército, entremezcladas con las risas frente a chistes pervertidos y mundanos. Mi pregunta fue, ¿de qué ejército hacen parte esas multitudes que aplauden frente al engaño y  el pecado, cuando la Palabra de Dios es clara e insiste que quienes aman el mundo, se constituyen en sus enemigos?   (Santiago 4: 4, I Juan 2: 15-17; 4: 1-6)

Se ha hablado bastante de los falsos maestros y profetas que se han levantado en estos tiempos de apostasía, la alerta para no ser engañados está encendida, pero también es muy importante ser examinados por Dios y hacernos una radiografía para ver si estamos en la fe como discípulos verdaderos, no posibles desertores que al igual que Judas, luego de años de caminar con el maestro, le traicionen.

 

TODOS LO ABANDONARON Y HUYERON

Mateo 26:56  “… Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.”

La Palabra enuncia varias oportunidades donde los que se hacían llamar discípulos de Jesús, lo abandonaban (Juan 6: 66) y eso ocurrió hasta en el último momento, aún por parte de su equipo más íntimo. Los discípulos huyeron por miedo y bajo presión cuando los soldados prendieron a Jesús, fue el fracaso en medio de una gran prueba, pero ¿qué los diferenció de Judas? La traición de Judas fue un acto calculado, respuesta de un corazón ambicioso. Los discípulos se arrepintieron posteriormente de sus pecados y aceptaron con humildad el perdón de Jesús; Judas continúo firme en su incredulidad y su odio, incluso lo confirmó con su suicidio (Mateo 27: 5). La negación de los discípulos fue un lapso dentro de un comportamiento normalmente fiel; el pecado de Judas manifestó su alma totalmente depravada.

La señal de un verdadero discípulo no es que nunca peque, sino más bien que cuando peca tiene un genuino arrepentimiento y acude al Señor a recibir el perdón y ser limpio. A diferencia del discípulo falso, el discípulo verdadero nunca se alejará por completo. Puede volver ocasionalmente a sus redes de pesca, pero finalmente volverá de nuevo al Maestro. Cuando Cristo le salga al encuentro, volverá a la vida de servicio al Salvador.

 

LAS SEÑALES DE UN FALSO DISCÍPULO

¿Un ejército al servicio de quién?

¿Un ejército al servicio de quién?

Judas es una ilustración de un falso discípulo, caracterizado por la hipocresía. Así existen varios que se dicen seguidores de Jesús y están infiltrados en el redil, aunque también hay otros miles que están amontonados escuchando engañadores, que les alimentan con doctrinas erradas y acomodadas a sus deseos.

A continuación tres características de estos Judas modernos:

 

 

1. Aman las ganancias temporales más que las riquezas eternas. Ambicionan los tesoros terrenales. Desean la gloria y el éxito.

Es típico de los falsos discípulos que suban a bordo con Jesús para obtener lo que desean, pero cuando en lugar de darles, aprenden que deben renunciar a todo y morir, se dan la vuelta y se alejan. Estas personas demuestran que nunca tuvieron una fe auténtica. Son como semilla arrojada sobre un suelo pedregoso. Crece durante un tiempo corto, pero cuando sale el sol se marchita y muere (Mateo 13: 20-21). Siguen a Cristo una temporada pero si llega el caso le venden por deseos egoístas, dinero, prestigio o poder.

2. Están marcados por el engaño.

La fe de este tipo de personas es sólo una máscara. Son maestros de la manipulación sutil, aficionados a engañar a otros. Simulan amar al Señor, pero sus besos son los besos de traición. Con sus acciones en lo secreto, en aquellos lugares donde no se sienten observados por autoridades espirituales o por personas a las que creen deben dar cuenta de su vida de supuesto cristianismo, dejan ver su verdadero corazón. Además están engañados y convencidos por sus propios deseos incorrectos. (II Timoteo 3: 13)

3. Están por lo que reciben.

Se sienten satisfechos con una conciencia tranquila, paz mental, buena reputación o satisfacción espiritual. Algunos confiesan a Cristo porque es bueno para los negocios, o porque creen que el confiar en Cristo les proporcionará salud, riqueza o prosperidad. Pero venderían al Salvador como vendió Esaú su primogenitura por un plato de lentejas. Como Judas, aman el mundo y las tinieblas. Su fe a medias se transforma inevitablemente en dura incredulidad.

Estos Judas contemporáneos son amigables con Jesús, parecen discípulos y hablan como tales, pero no se han entregado a Cristo y son, por lo tanto, capaces de cualquier traición.

Un discípulo auténtico puede fallarle a Cristo, pero nunca se volverá contra él. Un verdadero cristiano puede sentir temor de manifestar a Cristo temporalmente, pero nunca le venderá. Los verdaderos discípulos tendrán vacilaciones, pero si caen en pecado buscarán la limpieza y no se revolcarán en el fango (II Pedro 2: 2). Su fe no es frágil ni temporal. Es una vida dedicada, creciendo y siendo perfeccionada por Dios.

(No publico las imágenes del congreso pues la verdad fueron bastante desagradables, pero dejo a su disposición los links para aquellos que deseen verlos, estos videos están en el canal de youtube de  jesucristovienepronto:http://www.youtube.com/watch?v=_cDh2SDHMr0 , http://www.youtube.com/watch?v=bU0KuuSNFsA&feature=related)


Video publicado en youtube por sigoacristo

Video publicado en youtube por coolestmcse


Los creyentes, al parecer, no tienen más remedio que promover “un producto” muy poco atractivo: Cristo en la Cruz. Esta es una imagen débil y vergonzosa que hiere la sensibilidad y choca contra las emociones refinadas de las personas decentes. Afirmar que los soldados romanos ejecutaron al Dios del universo en una cruz, como si fuera criminal, también choca contra nuestra mente racional. Es una afrenta al orgullo que llevamos por tener el don de la razón que nos pone por encima de los animales. Pero el meollo es que ésta es la única verdad. El poder de Cristo crucificado es el único poder de Dios por el cual Él salva. La salvación viene sólo cuando se cree en ese evangelio, el evangelio de Jesús. Si no hay evangelio, no hay salvación.

 

Pero para empeorar las cosas, desde el comienzo los que lo promovían eran personas rechazadas que no tenían posición ni respeto en la sociedad. Los que proclaman la verdad más importante y difícil de creer por lo general han sido los que el mundo desprecia, denigra e ignora.

 

SOMOS LOS “DON NADIE”

“Considerad,  pues,  hermanos,  vuestra vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne,  ni muchos poderosos,  ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios;  y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios,  y lo que no es,  para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.

1 Corintios  1:26-29

Como Pablo nos lo recuerda, el camino de Dios es muy diferente al del mundo, y su definición del triunfo no tiene nada que ver con política de juntas ni con el tamaño de su cuenta bancaria. El precio aquí es la vida eterna.


Los cristianos están en lo más bajo a que se puede llegar. Somos “lo que no es”, literalmente “los no existentes”. Es parte de la naturaleza humana querer ser alguien. Así que el Señor decidió hacerlo de una manera diferente, y escogió como sus mensajeros a impotentes y poco intelectuales “don nadie” que el mundo considera como nada según sus normas.

 

¿Por qué no querría Dios escoger personas bien importantes? ¿Por qué no querría en su equipo a los que son “algo”? ¿No sería útil si algunas personas realmente importantes estuvieran trabajando en esto? Nuestro concepto es que teniendo en cuenta lo difícil de trasmitir el mensaje, necesitamos algunos intelectuales de prestigio mundial, algunos artistas y celebridades, astros de los deportes de grandes ligas que podrían hacer más fácil la “publicidad” de Cristo.

 

Muchos dicen: – Cuando una persona famosa o de los medios de comunicación se convierte, el impacto de su testimonio gana multitudes – Pero las cosas no funcionan así. Por poderosos e influyentes que algunos predicadores del evangelio puedan llegar a ser dentro de la cultura, cualquier influjo desde una posición de prestigio no puede compensar lo desagradable del mensaje ni vencer la obstinación del pecador. Además, ¿qué artista de la música o astro de películas va a estar dispuesto a pararse en la ceremonia de los premios Grammy u Oscar y hablar del evangelio verdadero? Puede agradecer a Jesús por haber ganado, como lo hacen los que continúan en la carne, pero ocurriría un escándalo si se proclaman las verdades del infierno, del pecado, el arrepentimiento y la salvación a través de Jesucristo.

 

De todos modos, parece una buena idea. Y aunque Dios, en su sabiduría, bien podría enviarnos a algún astro del cine con el corazón apasionado por el evangelio, no es probable según Pablo. No quiero decir con esto que sólo las personas fracasadas y desconocidas del mundo son creyentes genuinos y están dispuestos a proclamar la verdad completa de la enseñanza de Jesús. Unos cuantos individuos populares son creyentes y es evidente la presencia del Espíritu Santo en ellos, y tienen en cuenta que es el amor de Cristo el que enriquece y completa su vida de una manera que ninguna cantidad de éxito terrenal podría darle; y su objetivo no es buscar la fama que una vez le sirvió para obtener ganancias materiales, sino que reconocen el privilegio de proclamar a su soberano Salvador ante miles.

 

De vez en cuando la gracia de Dios convierte a personas prominentes, pero aún así, el evangelio nunca ha avanzado en toda la historia, en cumplimiento del plan redentor, apoyándose en el prestigio de personalidades influyentes. Avanza, en su mayor parte, mediante nosotros, los don nadie, los nada impresionantes, los impotentes y los que no somos nada, polvo sujeto a la Voluntad soberana de Dios.

Dios lo hace así para avergonzar a los sabios y fuertes. Dios no quiere que la gente lista y poderosa reciba el crédito por lo que sólo Él hace. Ningún ser humano jamás tendrá el crédito por esta obra divina.

Adaptación de un fragmento del Libro Difícil de Creer de John MacArthur


 

Videos publicados por jovenporcristo “La Apostasía señal del fin”

En una parte de estos videos se ve claramente como muchos predicadores y adoradores se han vendido por el afán de popularidad y fama, con el falso engaño de dar a conocer a Jesús, lo cual es una contradicción cuando terminan apoyando el pecado mismo.