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El pecado es pecado sin importar el tamaño con el cual lo vemos a nuestros ojos, pues para Dios es completamente aborrecible, por eso tomemos en cuenta esta reflexión de  Thomas Brooks, contra el engaño de Satanás en cuanto al pecado:

Una  manera como satanás seduce a los creyentes al pecado es decirles que sus pecados son “pecaditos”, es decir que sus pecados son pequeños y sin importancia. Cuando satanás actúa así, quiere que los creyentes pasen por alto ciertos pecados y que se acostumbren a ellos. Quiere que clasifiquen sus propios pecados como pequeños en comparación con los pecados de los demás. Desea que los creyentes piensen del pecado como si hubiese pecados grandes y chicos, para que pasen por alto estos últimos.

El primer remedio contra esa táctica es darnos cuenta que los pecados que parecen pequeños han traído la ira de Dios. Aún el pecado más pequeño es una transgresión contra la santa ley de Dios. Los pecados que parecen “pequeños” son ofensas contra la gloria y la bondad de Dios. Un solo pecado arruinó a toda la raza humana. Por pecados que a los hombres parecen pequeños, Dios derramó el infierno sobre Sodoma y Gomorra.

Segundo, los pecados pequeños inevitablemente conducen a pecados mayores. El pecado se esparce en la vida de uno poco a poco. Los que continúan viviendo en “pecados pequeños”, terminan viviendo completamente en pecado. Cuando cometemos un solo pecado, nunca sabemos hasta qué punto nos llevará. El rey David comenzó deseando a Betsabé y terminó adulterando y asesinando a Urías heteo, su marido. Los que comienzan con “pequeños pecados” no pueden detenerse, y normalmente terminan en “grandes pecados”.

Tercero, es algo triste alejarse de Dios debido a un “pecado pequeño”. Podemos decir que entre menos fuerte sea la tentación, más grande es el pecado; los pecados más pequeños deberían ser los más fáciles de evitar. Cuando uno es tentado en una cosa pequeña y cede, demuestra que tan malo es. Indica que uno prefiere gozar un poco del pecado, que gozarse de Dios. Cuando nos disgustamos con un amigo acerca de una cosa pequeña, esto demuestra nuestra necedad y nuestra falta de humildad. Del mismo modo es necio y malo pecar contra Dios y alejarnos de El por un “pecado pequeño”.

Cuarto, frecuentemente hay un peligro enorme en el pecado más pequeño. Los pecados pequeños pueden influirnos por largos periodos de tiempo hasta que nos hacen mucho daño. Un hoyo pequeño en un barco permite el paso del agua hasta que finalmente lo hunde. Así, un pecado pequeño puede afectarnos paulatinamente hasta arruinar nuestra vida.

Quinto, a lo largo de la historia, los creyentes han escogido sufrir los peores tormentos que participar de los pecados pequeños. Daniel y sus amigos pudieron haber pecado fácilmente pero estuvieron dispuestos a sufrir. De igual forma muchos creyentes han sufrido por negarse a participar de la idolatría, la mundanalidad, los errores doctrinales, etc.

Finalmente, cuando Dios muestra a los hombres cuan poderoso es el pecado más pequeño, no podrán mantenerse en pie ante la culpa del más pequeño de ellos. Los egipcios consideraban a la plaga de moscas como el “dedo de Dios”. Y aunque eran unas criaturas pequeñas se volvieron poderosas cuando fueron usadas por Dios para juicio. Entonces, cuando Dios les muestra a los creyentes el mal y el gran poder de los pecados pequeños, ya no pueden pensar ligeramente acerca de ellos.

Otra táctica del diablo es la de decirle al creyente que puede acercarse al pecado sin caer en él. Le insistirá al creyente que puede acercarse a gente con vidas pecaminosas o que puede estar en lugares donde se cometen actos de pecado, sin que le suceda nada. Le dirá que puede estar conviviendo con los borrachos sin emborracharse, que puede tener compañía con la gente inmoral sin participar de sus inmoralidades. Dirá que puede acercarse a la puerta de la prostituta siempre y cuando no suba a su cama, que puede mirar la belleza de Jezabel pero no cometer pecado con ella, que puede poner sus manos en el lingote de oro de Acán siempre y cuando no lo robe. En otras palabras, que uno puede acercarse al pecado sin ser afectado por ello. No obstante, con frecuencia sucede que el acercarse al pecado conduce de inmediato a pecar.

La biblia advierte a los creyentes respecto a los lugares y las personas que les animan a pecar. 1 Tesalonicenses 5:22 les manda apartarse de toda clase de mal. Proverbios 4:14-15 dice: “No entres por la vereda de los impíos, no vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa.” Hay que evitar todo aquello que no es bueno, saludable y santo. No hagas nada que parezca malo o que tenga apariencia de pecado. Si uno no quiere ser quemado, deberá apartarse del fuego. Si uno no quiere pecar, deberá alejarse de cualquier cosa que le conduciría a pecar; si no lo hace, no podrá tener victoria sobre el pecado.

La biblia nos habla de que aquellos que fueron victoriosos sobre el pecado. Se alejaron de todo lo que les podía conducir a pecar, aunque solo fuera una apariencia. El diablo considera como media victoria, como casi una conquista, el hecho de que uno no se aparte de aquello que le puede conducir a pecar. El caso de José, es una ilustración de uno que se alejó de la tentación del pecado. Aunque la esposa de Potifar le provocaba a cometer el adulterio, José no le escuchaba, ni aceptaba estar en la presencia de ella (Gn. 39:10). Si usted quiere gozar de las bendiciones de Dios, usted tiene que alejarse de todo aquello que le conduce a pecar.

El hecho de evitar la apariencia del pecado es una evidencia de la gracia de Dios que le eleva a uno por encima de los hombres que pertenecen al mundo. De esta manera Abraham vivió una vida piadosa en medio de un pueblo inmundo. Daniel permaneció fiel en un país donde se adoraba a dioses falsos. Timoteo vivió una vida controlada por el Espíritu de Dios en medio de un pueblo pagano en Efeso. Los creyentes no deben escuchar al diablo cuando éste les dice que pueden acercarse al pecado sin pecar. La enseñanza de la biblia es clara al respecto, apártese de cualquier cosa que le conduzca a pecar.

Fragmento tomado de “Remedios Preciosos contra las artimañas del Diablo” de Thomas Brooks


Una táctica de Satanás es lograr que los creyentes no se preocupen por el pecado, diciéndoles que Dios es misericordioso y que siempre les perdonará. El diablo les habla de que Dios es un Dios de pura misericordia y que está dispuesto a tenerles misericordia, y que siempre estará más propenso a perdonar que a castigar a su pueblo. Pero no debemos olvidar que:

1. Siempre es una señal de que Dios está en contra nuestra cuando no nos preocupamos por el pecado. Cuando vemos que alguien no está preocupándose por sus pecados, podemos estar seguros de que Dios está juzgando a esta persona. Es una cosa terrible cuando Dios entrega a uno a sus propios pecados. En una ocasión Dios dijo con respecto a los israelitas: “Los dejé por tanto a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos” (Sal 81:12) En otro momento “Efraín es dado a ídolos; déjalo” (Os. 4:17) Esto fue el juicio de Dios contra de ellos. Cuando Dios abandona a un pueblo, entonces ya no se preocupan por sus pecados.

2. Dios es tanto misericordioso como justo; Su misericordia no anula Su justicia. Satanás oculta esta verdad cuando dice que Dios siempre será solamente misericordioso. Cuando Adán pecó, Dios en su justicia le echó fuera del paraíso. Cuando el mundo antediluviano se corrompió, Dios en su justicia mandó el diluvio. A menos que los pecadores se arrepientan, Dios no les puede perdonar.

3. Los pecados contra la misericordia de Dios acarrean mayor juicio. Cuando los hombres abusan de la misericordia de Dios entonces viene su juicio. Este es el orden en que Dios actúa: Ofrece primero su misericordia, pero si los hombres no le hacen caso, entonces son juzgados. Dios mostró gran misericordia y ternura hacia los israelitas, sin embargo ellos se alejaron de Dios y le olvidaron. Jesús les advirtió que no quedaría piedra sobre piedra de su templo y así sucedió. (Mr. 13:2) Jerusalén y el templo fueron destruidos. Los judíos fueron muertos y llevados cautivos. Los que abusaron de la misericordia de Dios y le dieron la espalda a sus advertencias, fueron objetos de su justicia. Entre más que uno es bendecido, más severo será su juicio si se olvida de Dios. Capernaum que fue levantada hacia el cielo posteriormente, fue puesta hasta la parte más baja del infierno. (Mt.11:23)

4. Los creyentes no deben pensar que debido a que disfrutan de algunas bendiciones de Dios, todo está bien. Todos de alguna manera u otra reciben constantemente beneficios de la bondad de Dios. Pero la misericordia especial de Dios es solamente para aquellos que le aman y le obedecen. “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad para los que guardan su pacto y sus testimonios” (Sal 25:10) “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan su misericordia.” (Sal.33:18) “Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.” (Sal.103:11) ¿Teme usted a Dios? Si es así, entonces no deseará pecar contra su misericordia.

5. La misericordia de Dios es un motivo muy fuerte para no pecar. La bondad de Dios nunca debe convertirse en un pretexto para pecar. La Biblia dice que debido a la misericordia de Dios, los creyentes deben entregarse completamente a Él, su cuerpo, su mente y todo lo que son, a fin de que sean usados en su servicio. (Ro. 12:1) La misericordia de Dios debe conducir a los creyentes a amarle y no a pecar contra Él. Los que toman la misericordia de Dios como un pretexto para pecar, están siguiendo una lógica satánica. Cuando esta lógica de pensamiento predomina en una persona, hay motivos para suponer que tal persona está en perdición. Cuando una persona dice que la misericordia de Dios significa que el pecado no importa, tal persona demuestra que no está valorando correctamente este atributo divino. Una comprensión correcta de la misericordia divina, trae como resultado una atracción hacia Dios y un aborrecimiento del pecado.

Fragmento tomado de “Remedios Preciosos contra las artimañas del Diablo” de Thomas Brooks

 


“Salieron de nosotros,  pero no eran de nosotros;  porque si hubiesen sido de nosotros,  habrían permanecido con nosotros;  pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” 1 Juan 2:19

“Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” 2 Timoteo 2: 16-19

Pablo compara los errores y herejías de los falsos maestros con la gangrena. Si no se cercena, se extiende a los miembros anexos hasta que destruye a la persona. Estos falsos maestros y sus errores deben ser combatidos, y los que han sido contagiados deben ser cercenados para que no corrompan a toda la iglesia.

Pablo dice que Himeneo y Fileto cayeron de la verdad y se desviaron hacia un burdo error, pretendiendo que no había futura resurrección de los muertos. Algunos piensan que enseñaban que no existe una resurrección aparte de la regeneración, pero cualquiera fuese lo que enseñaban, era contrario a las Escrituras y minaba la fe de algunos. ¡Esos errores deben ser desarraigados y desechados! (Tito 1: 13-14, 1 Timoteo 1: 19-20).

Sabemos demasiado bien (por experiencia) cuánta tribulación y escándalo se producen por la apostasía y deserción de aquellos que en otro tiempo profesaron tener fe en Cristo. Esto es especialmente cierto en el caso de aquellos que fueron predicadores y dirigentes de la iglesia. Un hombre o una mujer que haya sido considerado como columna en la iglesia, no puede apartarse del Evangelio sin implicar a otros en su ruina, especialmente a los débiles. Pero no hay motivo para que los creyentes verdaderos se desanimen o sean excesivamente perturbados, aunque vean apartarse a otros a quienes consideraban fuertes, pues “el fundamento de Dios está firme”. Esa fe es la de los elegidos de Dios, es el don de Su gracia, que tiene a Cristo como autor, consumador, firme e inconmovible fundamento de Dios. Sus hijos seremos sostenidos por el poder de Dios y la intercesión de Cristo, y no seremos derribados por Satanás, los falsos maestros y las pruebas de la vida (Romanos 8: 28-31, 38-39).

El sello o marca puesto a los elegidos de Dios es: “Conoce el Señor a los que son suyos”. Él los escogió, escribió sus nombres en su libro y no permitirá que perezcan (Filipenses 1: 6, 4: 3, Juan 10: 27-28, 6: 37-39).

Por eso, aquellos que por misericordia estamos en el Señor e invocamos con sinceridad su nombre, apartémonos de toda iniquidad. Tenemos un evangelio que creer y predicar, un buen y fiel Maestro a quien amar, en quien confiar y a quien glorificar hasta el fin con nuestra actitud, acciones y palabras.

“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia,  las he estimado como pérdida por amor de Cristo.  Y ciertamente,  aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús,  mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo,  y lo tengo por basura,  para ganar a Cristo” Filipenses 3:7-8



“En los tiempos cuando la iniquidad aumenta, las normas generales de la piedad entre el pueblo de Dios disminuyen y se debilitan. Esta declinación empezará con unos pocos creyentes que comiencen a volverse negligentes en sus deberes cristianos, descuidados y mundanos. Estos creyentes se sienten “libres” para seguir sus deseos pecaminosos. Quizás al principio, otros creyentes les condenarán y les redargüirán, pero después de un tiempo se conformarán a su mal ejemplo. Muy pronto los verdaderamente piadosos serán la minoría y los otros la mayoría. Debemos tomar muy en serio el siguiente principio: “Un poco de levadura, leuda toda la masa” (1 Corintios 5:6 y Gálatas 5:9).

¿Qué se necesita para cambiar completamente el ambiente moral de una iglesia? Sólo se necesita que unos cuantos creyentes de una buena reputación continúen en su declinación espiritual y que la justifiquen ante los demás. Pronto una multitud seguirá su mal ejemplo. Es más fácil seguir a los muchos para hacer mal (Éxodo 23:2) que mantenernos firmes a favor de la justicia.

El mismo principio es verdad en cuanto a las enseñanzas falsas. ¿Qué se necesita para cambiar la posición doctrinal de una iglesia? Todo lo que se necesita es que unos pocos creyentes de buena reputación provienen y justifiquen la enseñanza falsa. No pasara mucho sin que la multitud comience a seguirle. Muy pocos creyentes se percatan de cuán fuerte es la tentación para seguir el ejemplo de otros.

En cada época los creyentes deberían aprender a no poner su confianza en los hombres “piadosos”, sino en la Palabra de Dios. Si somos humildes, consideraremos seriamente las opiniones y las prácticas de aquellos que tienen una reputación de ser piadosos. Sin embargo, si sus opiniones y prácticas son contrarias a la Palabra de Dios, no debemos seguir su ejemplo.

Hay una fuerte tentación de seguir el ejemplo de personas que tienen una buena reputación. Además, estos líderes del mal pueden dar “buenas razones” para defender sus opiniones y prácticas. ¿Está usted dispuesto a pensar por sí mismo? o ¿Permitirá que otros piensen por usted? Si es así, entonces usted será muy fácilmente desviado por las conclusiones falsas de otros.

El Nuevo Testamento sin lugar a dudas, da una enseñanza muy clara con relación a la libertad que los creyentes tienen en Cristo. Tristemente, no es difícil para algunos pervertir esta enseñanza. Poco a poco, pero ciertamente, las salvaguardas de la santa ley de Dios son quitadas, y la libertad cristiana es convertida en un pretexto para el pecado. Si los creyentes fueran a ver desde el principio hasta dónde les conducirá esta enseñanza, con horror le volverían la espalda. Pudiera ser que algunos de estos maestros no se percaten al principio de las consecuencias que sus enseñanzas les traerán. Al principio, su desviación pudiera parecer pequeña e insignificante. Sin darse cuenta, los maestros y sus seguidores se desvían cada vez mas de la verdad hasta que cambian la verdad de Dios por una mentira” (Romanos 1:25).

Ejemplo de todo esto es que hoy en día hay un número creciente de cristianos “profesantes” que están dispuestos a minimizar y a aun negar la condenación bíblica de las prácticas homosexuales. Esta es una ilustración moderna de esta advertencia. Otras ilustraciones de las desviaciones de los tiempos modernos son:

  • Métodos y tácticas de evangelismo que no tienen ningún apoyo bíblico.
  • La omisión en la predicación evangelística de la necesidad del arrepentimiento y la sumisión al Señorío de Cristo.
  • La disminución de las normas bíblicas para la membrecía de la Iglesia y el descuido de la disciplina.
  • La omisión o el abierto rechazo de doctrinas tan fundamentales como la predestinación; la depravación humana y la necesidad de una obra especial del Espíritu Santo para la genuina conversión.
  • La falta de una enseñanza clara sobre las evidencias de la regeneración, y las normas bíblicas para el proceso de la santificación y la mortificación del pecado, etc.”

Apartes del libro “La Tentación” de John Owen, llamado el príncipe de los puritanos (1616-1683).

Es realmente impactante ver la vigencia que tiene este escrito de John Owen, con las condiciones actuales de la Iglesia expuestas por Paul Washer. Definitivamente el enemigo y el mundo siempre se han infiltrado en las congregaciones, pero es evidente que con esto se prueba quienes realmente aman y buscan a Dios, en contraposición con los que tienen como único interés la satisfacción de sus propios deseos.


¿Por qué es tan vital pelear por la verdad? Porque la verdad es lo único que pueda liberar a la gente de la esclavitud del pecado y darle vida eterna, es necesaria para la salvación. Eso es precisamente lo que Pablo quiso decir cuando habló de que el evangelio es el poder de Dios.

Es por eso que no existe nada más destructivo que la religión falsa. La mera ignorancia es suficientemente devastadora (Oseas 4: 6). Pero la apostasía que corrompe el evangelio es el más siniestro de todos los males. No solamente oculta la propia esencia de la verdad a aquellos que realmente la necesitan, sino que también engendra más y más iniquidad.

De hecho, la religión apóstata es igual de dinámica que la verdad del evangelio, pero produce resultados exactamente opuestos. Intensifica la esclavitud del pecado, multiplica la contaminación del pecado, y magnifica sus consecuencias. De cualquier modo imaginable, la falsa religión hace que la calamidad del pecado sea peor que nunca.

En otras palabras, enseñar el error corruptor del evangelio como si fuera una verdad bíblica, no es para nada un pecado insignificante. La apostasía siempre está representada en la Escritura como un peligro mortal. Los falsos maestros apóstatas que permanecen en la iglesia y socavan la verdadera fe son con frecuencia extremadamente sutiles, pero nunca dejan de ser dañinos. La herejía siempre engendra cada vez más perversidad, y cuanto más se acerca una mentira al corazón del evangelio, más diabólico es el fruto que da. El objetivo real y el resultado inevitable de la falsa doctrina es “que convierte en libertinaje la gracia de nuestro Dios” (Judas 4).

La pasión conducida por cada falso maestro es su lujuria. Puede ser el ansia por los placeres carnales, la avaricia por el dinero y las cosas materiales o un anhelo rebelde de tener el poder. Muchas veces son todas las cosas mencionadas. Miremos de cerca a cualquier falso maestro y veremos la corrupción causada por la lujuria, manifiesta no solamente en el amor por el dinero y el poder, sino también en la incapacidad de controlar la carne.

Los falsos maestros abundan, y están montando una farsa tortuosa que es una amenaza seria y perpetua para los cristianos imprudentes en todo tiempo y lugar. Pero no imagine ni por un momento que Dios sea engañado o que sus planes sean realmente frustrados por la sutileza de las mentiras de los falsos maestros. De hecho, consideremos las consecuencias de todas las diferentes advertencias bíblicas y profecías que declaran que los falsos maestros van a surgir de la iglesia.

Dios tiene un plan para los falsos profetas. Él va a llevar a cabo toda su buena voluntad a pesar de los mejores esfuerzos de ellos. Y como Cristo mismo está construyendo su iglesia, las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ésta. Los poderes de la oscuridad no pueden vencer en la Guerra por la Verdad. 

Artículo basado en Verdad en Guerra de John MacArthur.

Un medio secular denuncia la pasión por el dinero evidente en los pastores de una congregación, algo que desafortunadamente se ha extendido actualmente.

Video visto en el canal de youtube jucincrb