LA PREOCUPACIÓN: SÍNTOMA DE INCREDULIDAD, Oswald Chambers

Publicado: mayo 25, 2011 en CRISIS ESPIRITUALES, ENFERMEDADES ESPIRITUALES, OSWALD CHAMBERS, VIDA CRISTIANA

Jesús redujo a incredulidad las preocupaciones racionales de un discípulo. Si hemos recibido al Espíritu Santo, Él se abrirá paso en nuestra vida y nos dirá: “Ahora bien, ¿dónde entra Dios en esa relación, en las vacaciones que has planeado, o en esos nuevos libros que quieres leer?”. Él siempre insiste en el asunto hasta que aprendemos a tomar en cuenta a Dios antes que a nada. Siempre que le damos el primer lugar a otras cosas, hay confusión.

“…Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”… (Mt 6: 25)

No lleves sobre tus hombros la carga de prever el futuro. La preocupación no sólo es mala, sino que es incredulidad, porque implica que no creemos que Dios puede ocuparse de los detalles corrientes de nuestra vida. Y este siempre es el verdadero motivo de preocupación. ¿Alguna vez has notado lo que Jesús señaló como aquello que ahogaría la Palabra sembrada por Él en nosotros? ¿El diablo? No, las preocupaciones de este siglo (Mt. 13: 22). Siempre son nuestras pequeñas preocupaciones. La incredulidad comienza cuando decimos: “No voy a confiar en lo que no puedo ver”. La única cura contra la incredulidad es la obediencia al Espíritu. La palabra más grande de Jesús a sus discípulos es abandónense.

Tomado del libro En Pos de lo Supremo de Oswald Chambers

comentarios
  1. Luis Mendoza dice:

    Hay algo siempre tan especial en el Cuidado que Dios tiene para con nosotros.

    Sabiendo Él que tarde o temprano caeremos en el foso de la duda, en el afán, en las preocupaciones por el diá de mañana, nos enseña acerca de Su Amparo Eterno, en el Ágape; un amor que brota a plenitud en Juan 3:16 y que podemos verlo sólo cuando el Espiritu Santo nos lleva a esa Verdad que dice que todas las Promesa de nuestro Dios son Si en nuestro Señor Jesús Cristo.

    El carácter débil del hombre luego de la destitución de Su Gloria lo vemos en cada consejo que Dios nos da.

    Él sabe que tendremos miedo, que no tendremos fe, que tendremos desespero, que fallaremos, Él sabe que todos lo necesitamos a Él

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