“LALA” LA OVEJITA, Fábula

Publicado: febrero 7, 2011 en CRISIS ESPIRITUALES, VIDA CRISTIANA

ovejaLala, la ovejita estaba en el corral, tenía verdes pastos para comer, fuentes de agua dulce para beber y estaba rodeada de blancos corderos con quienes podía hablar todo el tiempo sobre el tierno pastor que les cuidaba. Un día como todos los demás, el Pastor llamó cada ovejita por su nombre, pues las llevaría a un nuevo lugar para pastar, pero Lala dijo: – yo amo este corral, no quiero ir más a ningún lugar, me quedaré aquí, no tengo porque oír más la voz del pastor, él siempre quiere que haga lo que dice y no piensa en lo que yo quiero o necesito, amo estos pastos y esta fuente, me quedaré aquí.

Cuando las otras ovejitas vieron que Lala no seguía al pastor, la persuadieron a irse con ellas, pues siempre que él las llevaba a otro lugar era mejor y siempre las protegía. Pero Lala con enojo les gritó: -voy a quedarme, yo no necesito al pastor, ya conozco el terreno, será fácil sobrevivir y además ahora será todo mío y no tendré que compartirlo con ustedes, váyanse. Las ovejitas insistieron buen rato, pero al ver que era imposible convencerla y que el Pastor seguía llamándolas, decidieron seguirlo y dejaron a Lala.

Al principio Lala se sintió feliz, podía correr por los pastos, aunque empezó a notar que ahora estaban un poco más secos, intentó ir al arroyo a beber, pero no sabía dónde estaba y empezó a asustarse, pero no quería temer, pues quería valerse por ella misma, además ya no podía regresar al rebaño pues no se escuchaba más la voz del pastor. De un momento a otro empezó a escuchar el aullido de los lobos que entre risas le decían: – esta noche cenaremos una deliciosa ovejita, no hay nada más rico que la carne de un cordero temeroso que ha dejado a su pastor…

Lala intentó correr descontrolada, pero como no veía, no sabía a donde huir, su corazón latía a mil y sabía que la atraparían; luego escuchó que los lobos atacaban a alguien y luego se alejaban gimiendo. Lala tenía mucho miedo, no sabía que pasaba, luego sintió una vara que golpeaba tiernamente  su lomo, y luego una mano que la alzaba, ahí reconoció el fresco aroma de su pastor y se sintió segura.

Lala aprendió que siempre debía obedecer la voz de su pastor y que nunca debía alejarse del rebaño, pues los pastos eran verdes y el agua dulce porque su amo cuidaba aquel lugar, él siempre les daba lo mejor y les protegía, y aunque merecía morir en la boca de los lobos, el pastor le había rescatado con valor exponiendo así su vida.

Autor: Verdadera Vida Blog

comentarios
  1. sacreltt pinto b dice:

    buena refleccion amen

  2. Iveth dice:

    Que bella refleccion, me encanta!
    Dios les bendiga =)

  3. Iveth dice:

    Me encanta bella refleccion!Dios les bendiga! =)

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