EL PECADO DE UN ESPÍRITU QUEJUMBROSO

Publicado: julio 26, 2010 en CRISIS ESPIRITUALES, ENFERMEDADES ESPIRITUALES, JEREMIAH BURROUGHS, PECADO, VIDA CRISTIANA

Lo opuesto de la felicidad es un espíritu amargo y quejumbroso que ve solo el lado negativo de todas las cosas.

1. Una vez se inicia la queja se vuelve cada vez peor

Un espíritu quejumbroso es como una herida engangrenada. La carne infectada no puede ser curada sino solo cortada, o de otro modo la infección se extenderá a todo el cuerpo Igualmente; si no es frenada, la tendencia de quejarse se extenderá a la totalidad de nuestras vidas y todo se echará a perder.

2. Quejarse es pecaminoso

En Judas 14-16 los murmuradores están colocados a la cabeza de la lista de los impíos. Quejarse involucra rebeldía contra Dios. Cuando los israelitas estaban en el desierto se quejaron una y otra vez. Dios les había rescatado de la esclavitud en Egipto, pero no fueron felices ni agradecidos por mucho tiempo. Cada vez que se quejaron, Dios tomó sus quejas como dirigidas contra El mismo (Num.14:26-29). En Números 16 el pueblo se quejó contra Moisés y Aarón, pero Dios lo tomó como si se hubieran quejado en contra de Él y un castigo terrible cayó sobre los rebeldes. Quejarse es muy serio y tiene que ser reprendido antes de que el espíritu quejumbroso se extienda a otros.

3. Quejarse es contradecir la bondad de Dios con los creyentes

Luego de ser convertidos, Dios les hizo ver su pecado y admitir su culpa; Dios les enseñó el amor maravilloso de Cristo: Su disposición para dejar a Su Padre y las glorias celestiales, Su paciencia al aceptar las limitaciones de un cuerpo humano, Su sumisión humilde, Su vida perfecta y Su muerte como sustituto. ¿Cómo es posible que puedan olvidarse de todo esto y quejarse, como si Dios no hubiera sido bueno para con ellos? Dios les ha librado de la necesidad de poseer cosas materiales para hacerles felices, ¿Y ahora se van a quejar acerca de eso? Ahora Cristo es su Señor y Rey; ¿Pueden en realidad rechazar su liderazgo y quejarse de Él? Dios les hizo someterse a su voluntad; si se quejan ahora, esto sugiere que quizás en realidad nunca se sometieron a Él, y que no son en verdad creyentes.

Si los creyentes se acuerdan de todo lo que Dios ha hecho por ellos: Su amor, Su perdón, Su don de nueva vida, ¿Cómo pueden quejarse entonces? Si recuerdan que Dios les convirtió precisamente para que pudiesen vivir a la luz de todas estas cosas hasta el día de su muerte, no se van a quejar sino que se van a someter a Jesucristo como su Señor, Rey y Salvador.

4. Quejarse no es una norma establecida por Dios para los creyentes

Dios espera que los creyentes sean pacientes en tiempos de prueba y que se regocijen en tiempos de dificultad, no que se quejen. Dios es su Padre; si se quejan implica que no creen que El está dispuesto o es capaz de velar por sus mejores intereses. Cristo es su Esposo; si se quejan implica que están desconfiando de Su amor. El Espíritu Santo es su Ayudador; si se quejan implica que realmente no creen que Él quiere y puede ayudarles.

Dios tiene el derecho de esperar que sus hijos no se quejen. Si los creyentes dicen que para ellos Dios tiene más importancia que las cosas de este mundo, entonces deberán demostrarlo por la manera en que viven. Es mejor no afirmar que uno es creyente, que ser inconsistente en su comportamiento. Dios tiene el derecho de esperar que los que dicen ser creyentes mantengan su vida conforme a las normas cristianas.

Dios ha concedido a los creyentes la fe a fin de que estén seguros de que todo lo que Él ha prometido; les pertenece a ellos como un derecho. La Biblia dice que deberán vivir por la fe. Esto no significa que pueden esperar que sus vidas sean libres de problemas. Si esto fuera cierto, entonces no requerirán la fe. Lo que significa es que pueden aceptar gozosamente la voluntad de Dios, porque Dios les ha prometido toda clase de bendiciones espirituales y temporales. Dios tiene el derecho de esperar que aquellos que han sido enseñados a creer en sus promesas no se quejen.

5. Quejarnos hace que nuestras oraciones sean en vano

No podemos decir: “sea hecha tu voluntad”, y estar esperando que sea hecha la nuestra. No podemos pedir “danos hoy el pan de cada día”, y estar esperando comodidades y lujos para mañana. El acto mismo de orar significa que reconocemos que todo lo que tenemos nos viene de Dios. Si vamos a comenzar a quejarnos acerca de lo que Dios nos da, será mejor dejar de orar.

6. Quejarse solo conduce a la infelicidad

Al quejarnos, nuestras mentes se ocupan tanto con nuestras quejas que dejamos de pensar acerca de Dios y su Palabra. Además nos hace inútiles en el servicio de Dios. Una persona feliz puede ofrecer consuelo y ayuda a otros cuando ellos lo necesitan, pero el quejumbroso no tiene nada para consolar. Quejarse es el primer paso para huir de Dios, como Jonás que trató de frustrar la voluntad de Dios antes que doblegarse a ella.

7. Quejarse nos hace ingratos

La Biblia considera la ingratitud como un pecado grave. Los creyentes quejumbrosos no tienen agradecimiento por las numerosas bendiciones que poseen. Dicen que quieren dones mayores a fin de poder glorificar más a Dios, pero en realidad no están agradecidos por lo que ya tienen. Los creyentes pueden ser ingratos en esta forma, tanto con las dádivas espirituales como también con las bendiciones materiales que tienen. Pero Dios espera que los creyentes estén agradecidos y que le alaben por todo lo que Él les ha dado.

Si una prueba sobreviene, los creyentes deberán agradecer a Dios que esta no fuera tan severa como pudo haber sido. El Espíritu Santo les enseña como engrandecer sus bendiciones y como empequeñecer sus problemas. El diablo les dice lo opuesto. Los israelitas en el desierto dijeron a Moisés, “¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?” (Num.16:13). El espíritu quejumbroso les había infectado de tal manera que estaban distorsionando la verdad. Egipto, la tierra de esclavitud, de trabajos forzados, de golpizas, del decreto de la matanza de niños, no era en ningún modo una tierra que “fluya leche y miel”. El liderazgo de Moisés estaba siendo cuestionado y sus motivos mal representados. Los creyentes pueden comportarse en una manera parecida a esta. Cuando les sobrevienen problemas, son tentados a pensar que eran más felices antes. Este pensamiento solo les trae más infelicidad.

8. Quejarse es tonto

¿Qué caso tiene quejarnos de las cosas que no tenemos? ¿El quejarnos nos ayuda a disfrutar las cosas que poseemos? ¿Puede un niño satisfacer su hambre desechando su comida, porque no le van a dar postre? Quejarse es inútil: “¿À Quién de vosotros podrá., por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” (Mat.6:27) La respuesta, por supuesto, es que nadie lo puede hacer. Una persona puede preocuparse hasta la muerte, pero sus quejas no le servirán de nada. Dios puede retenerles una bendición hasta que tengan una actitud mental apropiada para recibirla. Si Dios les concede la bendición, pueden encontrar que sus espíritus se han amargado tanto que ya no pueden disfrutar la bondad de Dios. La verdad de este asunto es que quejarnos es tonto porque solo empeora las cosas. Los creyentes quejumbrosos son creyentes orgullosos, que rehúsan someterse a la voluntad de Dios. Son como marineros que se quejan de la tormenta en lugar de preparar el barco para aguantarla. Los marineros sabios se inclinarán ante la tormenta y bajarán las velas.

9. Quejarse provoca la ira de Dios

Dios se enojó cuando los israelitas se quejaron, y se enoja cuando los creyentes se quejan. Los israelitas fueron castigados porque se quejaron. Los creyentes deberán tener mucho cuidado en no añadir esto a sus problemas, provocando el castigo de Dios. Un espíritu inquieto y quejumbroso es el espíritu de satanás. Él fue el primer rebelde, el primer quejoso, y el primero que fue maldito por Dios. Los creyentes deberán tomar muy en cuenta lo que la Biblia dice acerca de este peligro, y no quejarse haciéndose semejantes al diablo.

10. Dios puede retirar su cuidado y su protección de aquellos que se quejan de Él

Un empleado descontento puede ser despedido y mandado a buscar otro empleo; y Dios puede mandar a su pueblo a que busquen otro Señor si se quejan de la manera en que Él les trata. Esto pudiera ser porque Dios les quiera disciplinar y obligarles a que confíen en Él, o pudiera ser porque nunca fueron realmente creyentes verdaderos. Quejarse es malo porque es el primer paso en un camino inclinado y resbaloso. La mayoría de los israelitas que se quejaron en el desierto nunca llegaron a ver la tierra prometida.

Fragmento tomado del libro “El contentamiento cristiano, una joya rara” de Jeremiah Burroughs.

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comentarios
  1. Coromoto dice:

    Este estudio es de gran bendición. Q el Señor los siga usando y bendiciendo

  2. Sofi dice:

    Cuando ocupamos nuestro tiempo en quejarnos, tenemos poco tiempo para disfrutar las maravillas que Dios nos dá. Dios les bendiga.

  3. blanca dice:

    Muy bueno, muchas Bendiciones patas los que hicieron posible Ester documental. Estamuy bien explicado,y organizado.. Felicidades. Que El Todopoderoso les siga dando sabiduria

  4. blanca dice:

    Muy bueno, muchas Bendiciones para los que hicieron posible Este documental. Esta muy bien explicado,y organizado.. Felicidades. Que El Todopoderoso les siga dando sabiduria

  5. PATRICIA ESCAMILLA dice:

    REALMENTE CREO QUE ES UNA TERGIVERSACIÓN BÍBLICA. NO ESTAMOS BAJO LA LEY (antiguo testamento) SINO BAJO LA GRACIA. NO VAS AL CIELO POR SER BUENO Y POR NO QUEJARTE. SOLO SE LLEGA SI CREES EN EL SEÑOR JESUCRISTO.

  6. anonimo dice:

    Patricia,
    Por lo que sé al respecto creo que estás equivocada en tu lógica.
    Efectivamente uno llega al cielo por fe, a su vez, si tienes fe, entonces no te quejas porque confías en los planes de Dios.
    Por otro lado, si te quejas es porque no confías, no tienes fe, entonces no te salvas.
    Estoy harto de mi esposa que se queja por tooodooo… Todos los días le duele algo nuevo, todos las noches duerme mal, siempre está cansada, frecuentemente se le caen las cosas y las rompe porque anda mal humorada ufff…Espero con lo que aprendí en este texto pueda conversar con mi esposa y mostrarle que me estoy sintiendo contaminado con su espiritu quejumbroso. Es algo difícil de describir la sensación de amar a alguien que no ayuda a sacar lo mejor de ti. Lo que ella me ha enseñado es a ser paciente, quizás eso es lo único “bueno” que he aprendido.
    Además, soy bueno con ella, la trato casi como una niña, la voy a buscar y a dejar siempre que puedo, está “bien atendida”, pero no hay caso… hoy lo primero que escucho al llegar a la casa es una queja, ni siquiera me saludó!!!! Me coloco triste cuando me acuerdo de ese aspecto de mi vida.
    Un abrazo a todos, que Dios les bendiga. El texto honestamente lo encontré muy valioso.

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