Archivos para septiembre 14, 2009


“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” Juan 10: 27-29

ovejitaUn pastor del este le contó  aun amigo mío que sus ovejas conocían su voz y que ningún extraño podía engañarlas. El caballero pensó que sería bueno comprobar si eso era cierto. Así que se puso la túnica y el turbante del pastor, tomó el cayado y se acercó al rebaño. Él impostó su voz, para hacerla lo más parecida posible a la del pastor, pero no pudo lograr que ni una sola oveja lo siguiera. Le preguntó al hombre si nunca ninguna de ellas había seguido a un extraño. Él debió confesarle que si una oveja se volvía enfermiza, seguiría a cualquiera.

De la misma manera sucede con los que se dicen cristianos: cuando se vuelven enfermos y débiles en la fe, siguen a cualquier maestro que pasa por su camino. Pero cuando su alma está sana, un hombre no será arrastrado por errores y herejías. Sabrá si “la voz” habla la verdad o no. Enseguida lo dirá, si está realmente en comunión con Dios. Cuando Dios envía un verdadero mensajero, sus palabras encontrarán una pronta respuesta en el corazón del cristiano.

Un amigo mío perdió a todos sus hijos. Ningún hombre podía amar más su familia, pero la escarlatina se los llevó uno a uno hasta que todos murieron. Los pobres padres regresaron a Gran Bretaña y allí anduvieron errantes de un lugar a otro, hasta que acabaron por ir a Siria. Un día vieron a un pastor descender a un río y llamar a sus ovejas para que cruzasen del otro lado. Las ovejas llegaron hasta el borde, miraron el agua, pero parecía encogerse ante ella. El hombre no podía lograr que obedecieran al llamado. Entonces él cruzó nuevamente y tomó a una pequeña oveja y la puso debajo de su brazo, y así cruzó el río. Las demás ovejas no tardaron en seguir al pastor, y pronto estaban todas del otro lado, ansiosas por ir a comer de aquellos pastos nuevos y frescos.

Los desconsolados padres al mirar la escena, sintieron que aquello les había dado una lección: no se quejaron más porque comprendieron que el Buen Pastor había tomado a sus ovejas una por una y las había llevado a un mundo más allá. Comenzaron a alzar la vista y a esperar aquel día en que ellos seguirían a las amadas que habían perdido.

Seamos fieles a Él y sigámosle mientras estamos en este mundo. Y si aún no lo ha tomado como su Pastor, hágalo desde este día en adelante.

Fragmento tomado del libro El camino hacia Dios de Dwight L. Moody


Mucha gente anda desesperada buscando paz, gozo y esperanza. En ningún lado encontraremos esas cosas. Si permanecemos en Jesús, ellas vendrán por sí mismas. Recuerdo que, cuando era niño, jugaba en vano a tratar de agarrar mi sombra. Un día estaba caminando con mi rostro hacia el Sol, y cuando me di vuelta vi que mi sombra me seguía. Cuanto más rápido caminaba, más rápido ella venía tras de mí. No podía deshacerme de ella. Así también, cuando nuestros rostros miran al Sol de justicia, la paz y el gozo nos seguirán de seguro.

Recuerde que la Biblia dice que cuando Cristo expiró en la cruz, el mundo quedó a oscuras. Dios envió a su Hijo para ser la Luz del mundo, mas el hombre no amó la luz sino las tinieblas, por causa del pecado.

Nuestra tarea es brillar, no tocar nuestra propia trompeta para que el mundo nos mire a nosotros. Lo que queremos es mostrar a Cristo. Si alguna luz tenemos, es una luz prestada.

Alguien le dio a un joven cristiano la siguiente la siguiente ilustración: la Luna toma su luz del Sol, y nosotros la tomamos de nuestro Sol de justicia. Si somos de Cristo, estamos aquí para brillar por Él, y un día nos llevará a casa para darnos nuestra recompensa.

El ciego y la linterna

Recuerdo haber oído de un hombre ciego que se sentaba al costado del camino con una linterna a su lado. Cuando le preguntaron para qué tenía la linterna si no podía ver la luz, dijo que era para que la gente no tropezara con él. Creo que mucha gente tropieza más por la inconsistencia de cristianos que profesan serlo, que por ninguna otra razón. Lo que hace más daño a la causa de Cristo que todo el escepticismo del mundo, es ese formalismo frío y muerto, esta conformidad al mundo, este profesar algo que no tenemos.

Cuál es la Verdad

La gente dice: “Quiero saber lo que es la verdad”. Escuchen: “Yo soy (…) la verdad”, dijo Cristo (Juan 14: 6). Si quiere saber lo que es la verdad, vaya a Él. La gente también se queja de que no tienen vida. Muchos tratan de alcanzar una vida espiritual. Pueden galvanizarse y ponerse electricidad por dentro, por decir algo, pero no les durará mucho. Sólo Cristo es el autor de la vida. Si quiere tener verdadera vida espiritual, acérquese a Cristo. Algunos tratan de avivar su espíritu yendo a reuniones. Pueden ser muy buenas, pero no servirán de mucho a menos que usted entre en contacto con el Dios viviente. Recién allí es cuando su vida espiritual no será algo esporádico, sino perpetuo, fluyendo y llevando fruto para Dios.

Apartes tomados del libro El camino hacia Dios de Dwight L. Moody

Video parte de la serie: Dónde están los hombres? del evangelista Paul Washer.