SECRETOS DEL REINO

Publicado: febrero 2, 2009 en EVANGELIO VERDADERO, JOHN MACARTHUR, VIDA CRISTIANA

el-sembradorLa parábola del Sembrador (Mateo 13: 1-23) es una de las más conocidas por los creyentes y no creyentes. Es posible pensar que no hay nada más que ver, siendo que el mismo Jesucristo la explicó a sus discípulos. Pero, la riqueza del Evangelio sigue vigente y abierta para los hijos del Reino.

Jesús ejerció su ministerio público de enseñanza durante un tiempo y luego empezó un evangelismo más personal. Enseñó en parábolas, relatos de la vida diaria que ilustraban la realidad espiritual. En lugar de anunciar abiertamente su mensaje, ocultaba así la verdad a quienes ya le habían rechazado. Los creyentes auténticos con hambre de entender le encontraron deseoso de explicar cada detalle. Los que odiaban la verdad no se preocupaban de preguntar.

Algunas de sus parábolas descubrían los secretos del Reino. Los judíos pensaban que sería uno terrenal político bajo el gobierno del Mesías de Israel; pero Cristo enseñó que Su Reino se había acercado y era establecido hasta que regresara a instaurar su reino milenario. Ese gobierno de Dios en la tierra existe ahora en forma de misterio. Jesucristo no ejerce ahora su voluntad plena como Rey sobre toda la tierra, pese a que es fundamentalmente soberano. Gobierna como Rey sólo sobre aquellos que creen. Su reino comprende a todos los redimidos, pero no en una forma visible para un mundo incrédulo.

El señor empleó una metáfora familiar para la época, la agricultura. Esta actividad era el corazón de la vida judía y los judíos entendían claramente el proceso de la siembra, el crecimiento y la cosecha.

Al leerla podrían pensarse que era sencilla de comprender, pero Jesús hace énfasis al decir: “El que tienen oídos que oiga”. Esto significaba que no todos realmente lo habían comprendido, pues ocultaba una verdad espiritual más profunda de lo que se imaginaban. Marcos 4: 10 registra que algunos se acercaron a Jesús pidiéndoles que les explicara, y así lo hizo.

A solas con los discípulos interesados, el Señor tomó un relato que parecía simple y develó una verdad magnífica acerca del reino:

LA SEMILLA

biblia1-full1Es el Evangelio, la Palabra de Dios (Lucas 8: 11). Es una buena comparación del Evangelio, pues no puede ser creada, sólo puede ser reproducida. Extender su Palabra es un proceso que toma lo que se ha sembrado y reproducido y lo siembra de nuevo. Dios no nos llama a que generemos nuestra propia semilla ni nuestro propio mensaje. La Palabra de Dios es la única semilla. No puede existir una evangelización, separada de la Palabra de Dios.

EL SEMBRADOR

Cualquiera que siembra la semilla del evangelio mediante la Palabra de Dios en el corazón del individuo (I Pedro 1: 23). El prototipo de todos los sembradores es el mismo Señor.

EL TERRENOcorazones-xs

El tema de la parábola no es que haya algo erróneo en el sembrador o en su método. Tampoco hay nada de malo en la semilla. No hay tampoco nada erróneo en la composición del terreno. El problema está en la condición del terreno.

El terreno es ilustración del corazón humano. En su composición inicial todos los terrenos de la parábola son iguales. La tierra del terreno y sus alrededores es la misma, no importa que esté dura, blanda, superficial o llena de espinos. La diferencia de los terrenos tiene que ver con las diferencias ambientales. Todos los terrenos podrían recibir la semilla si estuvieran preparados adecuadamente. Pero el terreno que no esté preparado nunca dará una cosecha.

Es lo mismo en los corazones humanos, somos exactamente iguales en esencia, pero condicionados de diferente forma según las influencias que permitimos que nos moldeen. La respuesta de una persona al evangelio depende principalmente de la preparación de su corazón, sino, no dará nunca fruto espiritual.

Jesús explicó que la semilla podía caer en cuatro tipos de corazones que estaremos examinando un poco más en el próximo post.

LOS ENEMIGOSave-de-carrona

Los espinos, el sol y las aves representan nuestros enemigos. Los espinos son las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas. El sol que quema las plantas mal arraigadas son la aflicción o la persecución, que desafían a la comodidad que tanto apetece a la carne. Las aves representan al maligno, que hace todo lo que puede para robar la simiente del evangelio aún antes de que pueda germinar. Estos son los tres enemigos reales: el mundo, la carne y el diablo.

Aquí hay una lección importante para el sembrador: tendrá que hacer frente a la resistencia y la hostilidad. Habrá convertidos superficiales y de corto plazo. Se encontrará con personas de doble mentalidad que quieren a Cristo sin renunciar al mundo. La dureza del camino, la superficialidad del suelo y la agresividad de los espinos frustrarán sus esfuerzos por conseguir una buena mies.

A pesar de ello, hay que mantener el ánimo. El Señor de la cosecha puede romper hasta el suelo más duro y librarlo de los más tenaces espinos. Puede que el terreno duro, el superficial y el espinoso no permanezcan para siempre así. Dios puede labrar el terreno del corazón más obstinado.

Un método de cultivo en Palestina era esparcir primero la semilla y después hundirla en la tierra. Esto ocurre a veces en la evangelización. Sembramos la semilla y, aún cuando parece que las aves que revolotean por encima están a punto de arrebatarla, el Espíritu santo la hunde, a fin de que pueda germinar y dar fruto de gloria.

Basado en un fragmento del libro EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO de John MacArthur

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