EL ANTIEVANGELISMO

Publicado: diciembre 12, 2008 en CRISTIANISMO EN CRISIS, IGLESIA EMERGENTE, JOHN MACARTHUR, VIDA CRISTIANA

Existen actitudes que han invadido el cristianismo, y bajo el título de “estrategias de multiplicación” han venido a tergiversar las Escrituras. Si usted verdaderamente ha nacido de nuevo, ha sido llamado y comisionado para extender la Palabra de Dios, no caiga en el ANTIEVANGELISMO: dar leche adulterada, manipular el mensaje en búsqueda de cumplir metas ministeriales o esperar la popularidad y el reconocimiento.

La leche adulterada adormece y envenena el espiritu

La leche adulterada adormece y envenena el espíritu

NO MÁS LECHE ADULTERADA

Muchos aceptan el cristianismo diluido que los falsos predicadores les ofrecen, pero rechazan el Evangelio de Cristo, que les da Salvación y Vida eterna. Cuando se expone la Palabra de Dios tal y como debe ser transmitida, la gente es hostil y suele enojarse, pero con todo ello, no debemos desmayar, no podemos rendirnos.

“Por lo cual,  teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido,  no desmayamos.  Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso,  no andando con astucia,  ni adulterando la palabra de Dios.  Por el contrario,  manifestando la verdad,  nos recomendamos,  delante de Dios,  a toda conciencia humana.” II Corintios 4: 1-2

La gente quiere que seguir a Cristo sea sencillo, que “su dios” conceda todas las peticiones a un click de mouse, que mediante confesiones metafísicas, todo sea perfecto. Los oradores deben ser los mejores, con una mezcla de libertinaje y legalismo, todo acompañado de una excelente estrategia de marketing que haga que nadie se resista al evangelio. El temor a ser rechazados hace que algunos predicadores hagan componendas a la verdad, pero esto les costará caro cuando estén delante de Dios.

Aunque el mensaje sea incomprensible para los que se pierden, no debemos acobardarnos, ni alterar la verdad. No se puede adulterar la Palabra de Dios, para hacerla más atractiva, a fin de que sea agradable a los hombres. Tenemos que ser fieles al evangelio y manifestar la verdad sabiendo que los ojos de Dios están puestos sobre nosotros.

EL PROBLEMA NO ES LA SEMILLA, ES EL SUELO

Sea buena tierra para la Semilla

Sea buena tierra para la Semilla

 

La alteración del mensaje, está ligado a la manipulación de las personas para obtener los resultados superficiales deseados. El problema no está en la semilla sino en el suelo. Es la condición no receptiva, vacía, del corazón humano. No usemos palabras o tácticas para manipular los resultados, pues aquellos que no reciben el mensaje, y deciden no creerlo, se debe a que están ciegos o muertos espiritualmente, por obra del maligno. El evangelio está velado para algunos, pues el amor al pecado les hace imposible comprenderlo. Cambiar el mensaje, manipular las emociones o la voluntad es inútil, puesto que nadie puede creer a menos que Dios le conceda entendimiento.

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto,  entre los que se pierden está encubierto;  esto es,  entre los incrédulos,  a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento,  para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo,  el cual es la imagen de Dios”. II Corintios 4: 3-4

Nada hay de malo en el mensaje. Nada puede serlo. ¡Es la Palabra de Dios! ¿Cómo podríamos atrevernos a cambiarlo? Si la gente no oye la verdad, la música no va ayudar en nada. Si no ven la luz, las pantallas gigantes no ayudarán en nada. Si no les gusta el mensaje, los videos tampoco ayudarán. Están ciegos y muertos. Nuestra tarea es seguir predicando, no predicándonos a nosotros mismos, ni manipulando el mensaje, sino predicando el arrepentimiento y la sumisión a Cristo Jesús como Señor.  El mensaje jamás cambia, es sobrenatural, de vida eterna.

“No nos predicamos a nosotros mismos,  sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús,  porque Dios,  que mandó que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones,  para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. II Corintios 4: 5-6

No se predica el evangelio por posición, fama o popularidad

No se predica el evangelio por posición, fama o popularidad

NO ES PARA SER FAMOSOS

Dante Gebel, en una de sus conferencias afirma: “Dios me dijo: la fama es tuya, la gloria mía. Dios no tiene problemas de autoestima y su propósito es hacernos famosos”, tal parece que Gebel no ha leído las afirmaciones de Pablo escritas en la Palabra, donde reiterativamente nos enseña que al predicar el evangelio, debemos esperar aflicción, prueba y llevar en el cuerpo la muerte de Jesús. No es ascetismo, sencillamente es, que al igual que Jesús, estamos siempre dispuestos a morir.

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros, que estamos atribulados en todo,  pero no angustiados; en apuros,  pero no desesperados; perseguidos,  pero no desamparados;  derribados,  pero no destruidos. Dondequiera que vamos,  llevamos siempre en el cuerpo la muerte de Jesús,  para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos, pues nosotros,  que vivimos,  siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús,  para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal”. II Corintios 4: 7- 11

No nos preocupamos por lo temporal y transitorio. Nuestro éxito no se mide en horas o en cantidad de seguidores, nuestra mirada está fija en la eternidad y esperamos lo invisible.

Aunque el mundo piense que somos extraños y perdedores, la Palabra de Dios nos deja ver que la Iglesia, el cuerpo de Cristo, avanza con inmenso poder, más allá de todo lo demás. Sólo el evangelio convierte a los pecadores en santos al dar vida y pasarlos de las tinieblas a la luz, al reino de Dios; de la muerte eterna a la vida eterna.

“Por tanto,  no desmayamos;  antes,  aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando,  el interior no obstante se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven,  sino las que no se ven,  pues las cosas que se ven son temporales,  pero las que no se ven son eternas”. II Corintios 4: 16-18


 “Si acercásemos a nuestra Iglesia un autobús lleno de estrellas de cine, titanes de empresas o catedráticos de torres de marfil, nos mirarían y se reirían: -¡esta gente jamás podrá cambiar el mundo!-. No, no podemos. Pero para los que son fieles a la verdad plena del cristianismo, Dios está cambiando el mundo por medio de nosotros. Lo ha hecho así durante toda la humanidad.”

John MacArthur

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comentarios
  1. inquisidor08 dice:

    Excelente Articulo felicidades.

  2. josheanap dice:

    Muy buen articulo, me gusto mucho.
    Atte.
    Luis E. Alvarado

  3. Gracias Luis por visitar el blog. Bendiciones y Gloria a Dios.

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