SI NO ERES NADA, EL EVANGELIO ES PARA TI

Publicado: diciembre 11, 2008 en APOSTASÍA, EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD, FALSAS DOCTRINAS, FALSOS PROFETAS, JOHN MACARTHUR, VIDA CRISTIANA

Los creyentes, al parecer, no tienen más remedio que promover “un producto” muy poco atractivo: Cristo en la Cruz. Esta es una imagen débil y vergonzosa que hiere la sensibilidad y choca contra las emociones refinadas de las personas decentes. Afirmar que los soldados romanos ejecutaron al Dios del universo en una cruz, como si fuera criminal, también choca contra nuestra mente racional. Es una afrenta al orgullo que llevamos por tener el don de la razón que nos pone por encima de los animales. Pero el meollo es que ésta es la única verdad. El poder de Cristo crucificado es el único poder de Dios por el cual Él salva. La salvación viene sólo cuando se cree en ese evangelio, el evangelio de Jesús. Si no hay evangelio, no hay salvación.

 

Pero para empeorar las cosas, desde el comienzo los que lo promovían eran personas rechazadas que no tenían posición ni respeto en la sociedad. Los que proclaman la verdad más importante y difícil de creer por lo general han sido los que el mundo desprecia, denigra e ignora.

 

SOMOS LOS “DON NADIE”

“Considerad,  pues,  hermanos,  vuestra vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne,  ni muchos poderosos,  ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios;  y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios,  y lo que no es,  para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.

1 Corintios  1:26-29

Como Pablo nos lo recuerda, el camino de Dios es muy diferente al del mundo, y su definición del triunfo no tiene nada que ver con política de juntas ni con el tamaño de su cuenta bancaria. El precio aquí es la vida eterna.


Los cristianos están en lo más bajo a que se puede llegar. Somos “lo que no es”, literalmente “los no existentes”. Es parte de la naturaleza humana querer ser alguien. Así que el Señor decidió hacerlo de una manera diferente, y escogió como sus mensajeros a impotentes y poco intelectuales “don nadie” que el mundo considera como nada según sus normas.

 

¿Por qué no querría Dios escoger personas bien importantes? ¿Por qué no querría en su equipo a los que son “algo”? ¿No sería útil si algunas personas realmente importantes estuvieran trabajando en esto? Nuestro concepto es que teniendo en cuenta lo difícil de trasmitir el mensaje, necesitamos algunos intelectuales de prestigio mundial, algunos artistas y celebridades, astros de los deportes de grandes ligas que podrían hacer más fácil la “publicidad” de Cristo.

 

Muchos dicen: – Cuando una persona famosa o de los medios de comunicación se convierte, el impacto de su testimonio gana multitudes – Pero las cosas no funcionan así. Por poderosos e influyentes que algunos predicadores del evangelio puedan llegar a ser dentro de la cultura, cualquier influjo desde una posición de prestigio no puede compensar lo desagradable del mensaje ni vencer la obstinación del pecador. Además, ¿qué artista de la música o astro de películas va a estar dispuesto a pararse en la ceremonia de los premios Grammy u Oscar y hablar del evangelio verdadero? Puede agradecer a Jesús por haber ganado, como lo hacen los que continúan en la carne, pero ocurriría un escándalo si se proclaman las verdades del infierno, del pecado, el arrepentimiento y la salvación a través de Jesucristo.

 

De todos modos, parece una buena idea. Y aunque Dios, en su sabiduría, bien podría enviarnos a algún astro del cine con el corazón apasionado por el evangelio, no es probable según Pablo. No quiero decir con esto que sólo las personas fracasadas y desconocidas del mundo son creyentes genuinos y están dispuestos a proclamar la verdad completa de la enseñanza de Jesús. Unos cuantos individuos populares son creyentes y es evidente la presencia del Espíritu Santo en ellos, y tienen en cuenta que es el amor de Cristo el que enriquece y completa su vida de una manera que ninguna cantidad de éxito terrenal podría darle; y su objetivo no es buscar la fama que una vez le sirvió para obtener ganancias materiales, sino que reconocen el privilegio de proclamar a su soberano Salvador ante miles.

 

De vez en cuando la gracia de Dios convierte a personas prominentes, pero aún así, el evangelio nunca ha avanzado en toda la historia, en cumplimiento del plan redentor, apoyándose en el prestigio de personalidades influyentes. Avanza, en su mayor parte, mediante nosotros, los don nadie, los nada impresionantes, los impotentes y los que no somos nada, polvo sujeto a la Voluntad soberana de Dios.

Dios lo hace así para avergonzar a los sabios y fuertes. Dios no quiere que la gente lista y poderosa reciba el crédito por lo que sólo Él hace. Ningún ser humano jamás tendrá el crédito por esta obra divina.

Adaptación de un fragmento del Libro Difícil de Creer de John MacArthur


 

Videos publicados por jovenporcristo “La Apostasía señal del fin”

En una parte de estos videos se ve claramente como muchos predicadores y adoradores se han vendido por el afán de popularidad y fama, con el falso engaño de dar a conocer a Jesús, lo cual es una contradicción cuando terminan apoyando el pecado mismo.

comentarios
  1. El Peregrino dice:

    Buen artículo este, y muy real. Desde luego Dios no cierra las puertas a nadie, ahí tenemos personas influyentes que siguieron a Jesús, como Nicodemo, José de Arimatea, algunas viudas ricas… Pero desde luego, la tentación de llevarse la gloria para alguien que ha vivido para alcanzarla (la fama) hace muy difícil que el vaso sea transparente, invisible, para que deje ver al contenido precioso, a Cristo, si es que vive en sus corazones.

    Yo por mi parte, vivo feliz siendo un “Don Nadie”, porque así, si alguien ve algo interesante en mí, será por Aquel que vive en mí, y no por mis medios.

    Buena reflexión. Saludos

  2. Tenemos este tesoro en vasijas de barro, para que nadie se glorie, sino que la Gloria sea solo de Jehová. Y aun cuando a los seres humanos cualquier privilegio, aún, dentro de la congregacón es razón de altives u orgullo, o de menosprecio hacia nuestros hermanos, tengamos pues cuidado hermanos en Cristo, pues antes del quebranto esta la soberbia. No sea que siendo heraldo para algunos vengamos a ser humillados y despreciados.

    “SEÑOR RECONOZCO QUE NUESTRO CORAZÓN NECESITA SER TRATADO, PROBADO Y CASI QUE MACHUCADO, PARA QUE NADA DE LO QUE NOS DAS Y NOS ENTREGAS INFLE NUESTRO CORAZÓN, JEHOVÁ EXAMINANOS A LOS QUE NOS CREEMOS FIRMES, Y SANTIFICANOS MAS A LOS QUE NOS CREEMOS SANTOS.”

    Porque ciertamente si nuestro amor es sincero, siempre hasta el día en qué este cuerpo sea cambiado, necesitaremos reconocer nuestra posición delante de Dios; para mantenernos con corazón humilde delante de nuestro creador. Solo tú Jesús a travez de tu espíritu puedes redarguirnos.

    Que tu Señor nos ayudes a perseverar hasta el fin.

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