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El número de predicadores crece día a día, las escuelas de formación de discípulos de muchas congregaciones está a reventar y gradúan al fin de cada trimestre, “líderes de éxito” preparados, según ellos, para ejercer el ministerio. El gran problema, es que este “liderazgo de microondas” ha degenerado la predicación del Evangelio, remplazando la verdad y el poder de Dios, por sabiduría humana; pero esto no es nuevo, Pablo habló fuertemente sobre esto en sus epístolas.

Existe una sabiduría mundana que sabe como obtener las riquezas de este mundo, pero que ignora lo realmente importante, la sabiduría que proviene de Dios. (I Corintios 1:20, 26; 2:6; 3:18). Está fundamentada en las palabras humanas y sólo sirve para obscurecer la cruz (1 Corintios 1:17).

Pablo detestaba predicar con palabras persuasivas de humana sabiduría (1 Corintios 2:1, 4, 5, 13) y condenaba inflexiblemente la palabrería de este mundo, con la cual batalló enfrentando a sus detractores. Los griegos siempre amaron las palabras y una de las figuras bien conocidas en el mundo griego era el sofista. Los sofistas eran oradores tan famosos como estrellas de cine. Pero el sofista estaba más interesado en cómo decía algo que en qué estaba diciendo. Su interés primario consistía en adquirir destreza y habilidad en el uso de la palabra; su principal anhelo radicaba en provocar el aplauso; su deseo más ferviente era exhibirse, algo que no es lejano a nuestra realidad.  

show-danteLos antiguos sofistas, son los actuales predicadores que andan en la búsqueda del reconocimiento y el aplauso, los nuevos “artistas” de la farándula cristiana. ¿Ha visto usted la diferencia entre una predicación del evangelio verdadero, donde existe un silencio reverencial a lo largo del sermón, a diferencia de la falsa predicación, que se encuentra saturada de emocionalismos, gritos y aplausos?, un completo show. La definición actual de sofista coincide completamente con la de estos personajes: personas que se valen de argumentos aparentes con tal de persuadir o defender su falsedad. 

Pablo conocía a los predicadores y maestros que estaban más interesados en las frases que en la verdad, que no deseaban sino exhibir su destreza y suscitar el aplauso de la multitud. Pablo conocía al predicador y maestro que le preocupaba más lo que los hombres pudieran pensar de él que lo que pensara Dios; que estaban más ansiosos por que los hombres les miraran que por que les mirara Dios. Sabiduría que, por cierto, aún no ha desaparecido del todo.

Algunas características de la Sabiduría humana son:

a. Tal sabiduría no conoce realmente a Dios (1 Corintios 1:21).

b. Es más seductora que instructiva (1 Corintios 2:4, 5).

c. Es sabiduría del hábil polemista, más interesado en la exhibición de acrobacias mentales que en la búsqueda de la verdad (1 Corintios 1:20).

d. Es vana en el sentido de que no ayuda a nadie ni conduce a nada (1 Corintios 3:20).

e. Al final de los tiempos, será destruida por Dios y se demostrará lo insensata y extravagante que realmente es (1 Corintios 1:19, 27; 3:19).

La única sabiduría verdadera no es consecuencia del orgullo, sino de la humildad. La única enseñanza sabia no apunta hacia sí misma, sino fuera de ella. La predicación degenera siempre que busca el aplauso. No hay sabiduría en el proceder del maestro y del predicador cuya personalidad y métodos obscurecen a Cristo, antes degenera en esa necedad que, en el fin de los tiempos, recibirá la convicción y condenación que merece.

cash-luna-y-danteSiempre que un hombre comience a escucharse y, por tanto, a dejar de escuchar a Dios, su versión del mensaje cristiano será distorsionada e inadecuada. Siempre que olvide someter sus conceptos e ideas a la prueba de la Palabra del Espíritu de Dios, producirá una versión del mensaje cristiano que será suya, pero no de Dios. Si continúa obrando así, acabará por amar a su pequeño sistema más que a la verdad de Dios.

Es fatalmente fácil desplazar el mensaje cristiano, obscurecerlo con interpretaciones humanas, complicar su sencillez a base de condiciones, reservas y aclaraciones. Siempre que consideremos el mensaje cristiano como algo con lo que tenemos que efectuar un acuerdo, más bien que como algo a lo que nos tenemos que rendir, corremos el riesgo de hacerlo ineficaz. Sin “sometimiento” al mensaje, éste no puede hacer ni lograr su pleno efecto.

El mensaje de la Cruz es tan poderoso en sí, que todo esfuerzo del hombre por “hermosearlo”, hacerlo efectivo y divertido, lo que hace es minimizarlo, adulterarlo, falsificarlo. Los conocimientos humanos y los excesos arruinan el verdadero mensaje del evangelio, se convierten en obstáculos que estorban a los oyentes para recibir la salvación por oír con fe la Palabra de Dios.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,  como obrero que no tiene de qué avergonzarse,  que usa bien la palabra de verdad”.

2 Timoteo 2:15

 

 


Cash Luna

Cash Luna

Una mezcla de dolor, náuseas y temor a Dios invadió  mi corazón al ver algunos apartes de una de las conferencias que dio Cash Luna en el Congreso de hombres 2008 que se llevó a cabo en la ciudad de Miami. La suma de herejías me impidió continuar viendo tal barbaridad, pero la compasión por los miles de engañados se despertó en mi corazón. Frente a la pregunta: ¿quiénes de este auditorio son salvos?, el cien por ciento levantó su mano con una seguridad que podía confundirse con soberbia; luego, no dejaban de escucharse confesiones de “fe” declarándose como miembros de un valeroso ejército, entremezcladas con las risas frente a chistes pervertidos y mundanos. Mi pregunta fue, ¿de qué ejército hacen parte esas multitudes que aplauden frente al engaño y  el pecado, cuando la Palabra de Dios es clara e insiste que quienes aman el mundo, se constituyen en sus enemigos?   (Santiago 4: 4, I Juan 2: 15-17; 4: 1-6)

Se ha hablado bastante de los falsos maestros y profetas que se han levantado en estos tiempos de apostasía, la alerta para no ser engañados está encendida, pero también es muy importante ser examinados por Dios y hacernos una radiografía para ver si estamos en la fe como discípulos verdaderos, no posibles desertores que al igual que Judas, luego de años de caminar con el maestro, le traicionen.

 

TODOS LO ABANDONARON Y HUYERON

Mateo 26:56  “… Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.”

La Palabra enuncia varias oportunidades donde los que se hacían llamar discípulos de Jesús, lo abandonaban (Juan 6: 66) y eso ocurrió hasta en el último momento, aún por parte de su equipo más íntimo. Los discípulos huyeron por miedo y bajo presión cuando los soldados prendieron a Jesús, fue el fracaso en medio de una gran prueba, pero ¿qué los diferenció de Judas? La traición de Judas fue un acto calculado, respuesta de un corazón ambicioso. Los discípulos se arrepintieron posteriormente de sus pecados y aceptaron con humildad el perdón de Jesús; Judas continúo firme en su incredulidad y su odio, incluso lo confirmó con su suicidio (Mateo 27: 5). La negación de los discípulos fue un lapso dentro de un comportamiento normalmente fiel; el pecado de Judas manifestó su alma totalmente depravada.

La señal de un verdadero discípulo no es que nunca peque, sino más bien que cuando peca tiene un genuino arrepentimiento y acude al Señor a recibir el perdón y ser limpio. A diferencia del discípulo falso, el discípulo verdadero nunca se alejará por completo. Puede volver ocasionalmente a sus redes de pesca, pero finalmente volverá de nuevo al Maestro. Cuando Cristo le salga al encuentro, volverá a la vida de servicio al Salvador.

 

LAS SEÑALES DE UN FALSO DISCÍPULO

¿Un ejército al servicio de quién?

¿Un ejército al servicio de quién?

Judas es una ilustración de un falso discípulo, caracterizado por la hipocresía. Así existen varios que se dicen seguidores de Jesús y están infiltrados en el redil, aunque también hay otros miles que están amontonados escuchando engañadores, que les alimentan con doctrinas erradas y acomodadas a sus deseos.

A continuación tres características de estos Judas modernos:

 

 

1. Aman las ganancias temporales más que las riquezas eternas. Ambicionan los tesoros terrenales. Desean la gloria y el éxito.

Es típico de los falsos discípulos que suban a bordo con Jesús para obtener lo que desean, pero cuando en lugar de darles, aprenden que deben renunciar a todo y morir, se dan la vuelta y se alejan. Estas personas demuestran que nunca tuvieron una fe auténtica. Son como semilla arrojada sobre un suelo pedregoso. Crece durante un tiempo corto, pero cuando sale el sol se marchita y muere (Mateo 13: 20-21). Siguen a Cristo una temporada pero si llega el caso le venden por deseos egoístas, dinero, prestigio o poder.

2. Están marcados por el engaño.

La fe de este tipo de personas es sólo una máscara. Son maestros de la manipulación sutil, aficionados a engañar a otros. Simulan amar al Señor, pero sus besos son los besos de traición. Con sus acciones en lo secreto, en aquellos lugares donde no se sienten observados por autoridades espirituales o por personas a las que creen deben dar cuenta de su vida de supuesto cristianismo, dejan ver su verdadero corazón. Además están engañados y convencidos por sus propios deseos incorrectos. (II Timoteo 3: 13)

3. Están por lo que reciben.

Se sienten satisfechos con una conciencia tranquila, paz mental, buena reputación o satisfacción espiritual. Algunos confiesan a Cristo porque es bueno para los negocios, o porque creen que el confiar en Cristo les proporcionará salud, riqueza o prosperidad. Pero venderían al Salvador como vendió Esaú su primogenitura por un plato de lentejas. Como Judas, aman el mundo y las tinieblas. Su fe a medias se transforma inevitablemente en dura incredulidad.

Estos Judas contemporáneos son amigables con Jesús, parecen discípulos y hablan como tales, pero no se han entregado a Cristo y son, por lo tanto, capaces de cualquier traición.

Un discípulo auténtico puede fallarle a Cristo, pero nunca se volverá contra él. Un verdadero cristiano puede sentir temor de manifestar a Cristo temporalmente, pero nunca le venderá. Los verdaderos discípulos tendrán vacilaciones, pero si caen en pecado buscarán la limpieza y no se revolcarán en el fango (II Pedro 2: 2). Su fe no es frágil ni temporal. Es una vida dedicada, creciendo y siendo perfeccionada por Dios.

(No publico las imágenes del congreso pues la verdad fueron bastante desagradables, pero dejo a su disposición los links para aquellos que deseen verlos, estos videos están en el canal de youtube de  jesucristovienepronto:http://www.youtube.com/watch?v=_cDh2SDHMr0 , http://www.youtube.com/watch?v=bU0KuuSNFsA&feature=related)