ROCA DE LA ETERNIDAD, Himno

Publicado: agosto 17, 2010 en ADORACIÓN Y ALABANZA, CONOCIENDO A DIOS, MÚSICA CRISTIANA

Letra: Augustus Montague Toplady, 1776 – Música: Thomas Hastings, 1830 – Traducción al español: Tomas M. Westrup

Composición del Himno

Augustus Toplady, vicario de la parroquia de Blagdon en Mendips Hills en Inglaterra, se encontraba a unas dos o tres millas de su casa, cuando se desató una tormenta torrencial en el desfiladero de Burrington Combe, por lo que tuvo que buscar rápidamente un refugio; vio una gran piedra caliza con una fisura en el medio que era lo suficientemente grande como para abrigarle. Estando en aquel lugar, fue golpeado por el título y las palabras de este himno vinieron a su mente. Cogió una carta de naipes, que estaba tirada a sus pies, y escribió al dorso estas estrofas. Este objeto ahora está en uno de los museos de América. Fue escrito unos dos años antes de su muerte, a la temprana edad de 38 años.

La melodía actual fue compuesta por Thomas Hastings (1784 – 1872) de New York en 1830, para conmemorar al autor de las palabras del himno.

El Himno y las Escrituras

“Mas Jehová me ha sido por refugio, y mi Dios por roca de mi confianza.” (Salmo 94:22)

“…y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (I de Corintios 10: 4)

El pueblo de Israel, luego de salir de la esclavitud de Egipto fue guiado y sustentado por Dios; Moisés golpeó la roca y brotó el agua que calmó su sed, esto refleja cómo nuestra espíritu es saciado por Cristo, la Roca de nuestra Salvación y vida eterna, cuyo manantial de aguas quita para siempre nuestra sed y nos limpia purificándonos del pecado (Juan 4: 14).

El hombre no puede salvarse a sí mismo y lo único que puede esperar es la condenación eterna, es ahí cuando por misericordia somos llevados por el Padre a Cristo, donde reposamos en la esperanza de una nueva vida; ante Él reconoceremos que hemos sido rescatados por gracia, pues no hay nada que podamos hacer para justificarnos ante Dios, ni el dolor, ni las lágrimas ni obra alguna, nuestra única seguridad es Cristo, Él pagó con su sacrificio y en el día del juicio, será nuestra defensa y protección.

Acerca del Autor

Augustus Toplay  (1740-1778) nació en Farnham, Surrey, Gran Bretaña en 1740. Su padre, oficial de la Armada Británica, falleció durante el sitio de Cartagena poco después del nacimiento de su hijo, por esta razón fue educado únicamente por su madre, Catherine. Ella y su hijo se trasladaron  de Farnham en el 1750 y Augustus asistió a la escuela de Westminster.

A la edad de 16 años, emigró a Irlanda para estudiar derecho en la Universidad de Trinidad en Dublín, estando de visita un fin de semana en el campo, escuchó a un predicador Metodista que predicaba el evangelio en un granero; había pocas personas, todas de baja condición, que apenas elevaban un canto a Dios . Cuando terminaron el himno, un hombre de escasa cultura se puso en pie para predicar. Aquella noche el misionero parecía inspirado al exponer las palabras de Efesios 2:13 “Vosotros que una vez estuvisteis alejados habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.” “Bajo ese sermón,” dijo él mismo, “bajo ese sermón fui, creo yo, acercado por la sangre de Cristo, en una región oscura de Irlanda, entre un puñado del pueblo de Dios reunidos en un granero, y bajo el ministerio de uno que a duras penas podía deletrear su propio nombre. Recordaré aquel día por toda la eternidad.” Fue en agosto de 1756, que este sencillo mensaje transformó el corazón de Toplady, por lo cual comenzó a estudiar teología y fue ordenado ministro seis años más tarde.

Se dedicó a pastorear iglesias, escribir sobre temas espirituales y componer himnos. Fue un pastor anglicano reformado y el mayor calvinista oponente a John Wesley. Su muerte que tuvo lugar en Hembury, Devonshire, el 11 de agosto de 1778, a escasos 38 años.

Tomas Martin Westrup (1837-1909). Traductor al español

Hace más de un siglo la familia Westrup salió de Londres y se radicó en México, cuando Tomás cumplía apenas quince años. Construyeron un molino para elaborar harina de pan; pero hoy se recuerdan porque llegaron a conocer el “pan espiritual” de que habla Cristo en Mateo 4:4. En Monterrey entendieron el mensaje de la Biblia, y pronto cada uno pudo testificar: “Ya pertenezco sólo a ti, Cordero de Dios, heme aquí”. Son las palabras del himno “Tal como soy”, que Tomás tradujo del inglés. Tanto él como su hijo, Enrique, fueron usados por Dios para escribir y traducir centenares de himnos. Consiguieron una imprenta y publicaron libros, tratados y un himnario de tres volúmenes: Incienso Cristiano. Tradujo los himnos “Cariñoso Salvador”, “Loores dad a Cristo el Rey”, “Con voz benigna”, “Fuente de la vida eterna”, “Tentado no cedas”, “No te dé temor”, “Roca de la eternidad” y compuso la letra del himno “Dicha grande es la del hombre”.

Thomas Martin Westrup es reconocido como el primer predicador de una iglesia evangélica en Latinoamerica, constituida en Monterrey, México.

Impacto del Himno en la historia

“Durante siglos «Roca de la Eternidad» ha llegado a ser uno de los himnos más amados por los cristianos en todo el mundo, escrito por un huérfano usado poderosamente por Dios. En horas negras de enfermedad, crisis e incertidumbre, la conmovedora letra de este himno inmortal ha infundido consuelo, doctrina y valor a personas de todas las condiciones sociales.

Aunque muchas personas aman y cantan este gran himno, algunos detalles de su historia no son tan bien conocidos. Hace un siglo, al celebrar la reina Victoria sus bodas de oro, dignatarios de cada provincia del gran Imperio se hicieron presentes en Londres para el festejo. Entre la numerosa compañía de embajadores, príncipes y gobernantes que tomaron la palabra para rendirle tributo a la soberana, estaba el regente de Madagascar. El nativo de esa gran isla le expresó a su alteza las felicitaciones de su pueblo y luego pidió permiso para cantar. Seguramente todos pensaban que entonaría alguna canción del rico folklore de su país nativo, pero no fue así. Para sorpresa de los presentes, el funcionario irrumpió con fuerte y sonora voz, cantando uno de los himnos favoritos de la reina:

«Roca de la eternidad, fuiste abierta para mí;
Sé mi escondedero fiel; sólo encuentro paz en ti,
Rico, limpio manantial, en el cual lavado fui».

Al terminar el himno no había ojos sin lágrimas en toda aquella gran asamblea, y la monarca agradeció muy conmovida la bella referencia al Señor en su aniversario. Las palabras de «Roca de la eternidad» una vez más tocaron los corazones, aun de la corte real.” (Iglesia de Cristo del Norte)

“Este himno fue el que, proporcionó gran consuelo al Príncipe Consorte, Alberto el Bueno, que lo repetía constantemente en su lecho de muerte. “Porque”, dijo él, “¡si en esta hora sólo tuviera mis honores y dignidades terrenos para depender de ellos, sería verdaderamente pobre!”

Es uno de los más típicos de todo himnario. Hace años, en la votación de himnos solicitada por el programa “Domingo en Casa”, de 3500 que respondieron, 3125 le dieron el primer lugar.

El Sr. Gladstone, uno de los mayores Primeros Ministros, lo amaba tanto que lo tradujo al Latín, Griego e Italiano. Es notable que el himno sea fácilmente traducible.

En enero de 1866, cuando el “Londres”, tocado de muerte, se perdió en la Bahía de Vizcaya, las últimas palabras oídas por algunos de los sobrevivientes, al alejarse del barco que se hundía, fueron las palabras de este himno, cantadas con ojos llenos de lágrimas y corazones rotos, mientras esposo y esposa, padre e hijo, compañero con compañero, esperaban uno al lado del otro el hundimiento final.” (Iglesia Alianza Cristiana)

Artículo visto en http://www.iglesiajesus.com/himnos/52-himnos/135-himnos.html

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comentarios
  1. augustocesargutierezarevalo dice:

    Que precioso himno el que nos ayuda a comprender que Cristo es la Roca Eterna, que nos brinda agua abundantemente para limpiar nuestras vidas de todo pecado. En la tormenta Cristo es la Roca inconmovible donde pudemos buscar el refugio necesario para nuestras vidas salvar.

  2. augustocesargutierezarevalo dice:

    Precioso himno que por inspiración del Espíritu Santo nos da testimonio de que Jesucristo es la Roca firme sobre la cual se fudamenta todo concepto de la Iglesia redimida como esposa del Cordero, lavada en la preciosa sangre carmesí del que fue inmolado una sola vez y para siempre. Amén

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